Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

Fragmento del Libro de Marcus.

La antesala se hallaba llena de coronas y crespones negros, me sobresalte a verlo, ¿quien habría fallecido en mi ausencia?, desesperado pensé en mis padres, tome apresuradamente una de las cintas que colgaba de una corona de rosas rojas. La sangre se me congelo en las venas, cuando comprobé que esas coronas eran para mí.

sábado 21 de noviembre de 2009

Premios al Blog

Quisiera agradecer a Miedoso y a Dama Blanca por acordarse de mi blog para hacerme entrega de estos premios, le pido disculpas por no haberlo posteado antes.

Miedoso decidió asustarme y la verdad es que me ha gustado su manera peculiar de hacerlo, os invito a pasar por su blog ㋛۞¤ ๋•★ ♣ ♠El Portal♠ ♣ ★๋•¤۞㋛ es un gran blog.




Gracias Miedoso.


El premio blog Fantasía me llega de otro gran blog Fábrica de Sueños de la mano de Dama Blanca que me sigue desde el principio, no sé si porque le gusta mi blog o porque es de mi familia, casi mejor no le pregunto xD.


Gracias Dama Blanca.

Este premio tiene sus reglas que son:

1-Mencionar y enlazar a quien lo concedió
2-Explicar de qué se trata el premio.
3-Elegir y enlazar cinco blogs para continuar el premio
4-Anotar las reglas.
5-El diseño y reglas del premio son inalterables.

El premio se trata del reconocimiento a esos blogs y temática que nos transportan a una sana fantasía que como dijo el escritor J.R.R Tolkien" La fantasía es una actividad humana natural, que no destruye ni ofende la razón; al contrario, cuando más aguda y clara es la razón más capaz será de producir buenas fantasías, lo cual es muy positivo e incluso irónico".

Por último quisiera añadir que me gustaría poder entregar este premio a todos los que me seguís, pero solo pueden ser cinco los elegidos, espero que nadie se lo tome a mal porque realmente lo tengo muy difícil para decidir. Esta vez le voy a pasar el testigo a:


- Maldoror - Melodías de Clavicordio

- John W. - POLIDORI

- Fher - La Liturgia de las Despedidas

- Miguel Angel - Doloralfa

- Voivoda Vlad Dracul - Drácula

jueves 19 de noviembre de 2009

Libro de Marcus - 53.


Arrugué el pergamino con una mano mientras con la otra propinaba un puñetazo contra el escritorio, un dolor punzante me atravesó la mano subiendo por el brazo casi hasta el hombro al tiempo que escuché un chasquido; sin duda algo se había roto. Pero ni siquiera ese dolor pudo apartar de mi mente la angustia que me había provocado la carta de Drusila, de alguna manera me había partido en dos, me sentía despedazado, roto. No sé cuantas horas pasé sentado ante aquel escritorio con la cabeza entre las manos sumido en una profunda tristeza, en la desesperación más absoluta. No podía apartar de mi mente su hermoso rostro, sus ojos llenos de amor clavados en los míos, sonriendo eternamente. Una y otra vez me maldije a mi mismo por haberla abandonado cuando realmente hubiera dado mi vida por ella sin dudarlo un solo segundo de mi ya larga existencia.

No podía ni quería imaginar mi vida sin tenerla a mi lado, las ganas de seguir con mi existencia me abandonaban por momentos, llegando incluso a plantearme la posibilidad de salir al jardín y dejar que el sol acariciara mi rostro por última vez… acaricié esa idea durante bastante rato. Me acerqué a la ventana y corrí la gruesa cortina, en el horizonte se podía apreciar la claridad que apenas imperceptible iba tornando la oscuridad de la noche en una mañana que a pesar de amenazar con ser clara y soleada para mí era la más oscura y tenebrosa de toda mi vida.

Cerré las cortinas con tanta fuerza que la barra de madera que las sujetaba estuvo a punto de ceder y caer sobre mi cabeza. En ese momento el dolor y la desesperación dieron paso a la fortaleza que necesitaba para recuperar el amor de Drusila. No estaba dispuesto a abandonar la lucha, a quitarme de en medio y dejarle el camino libre a aquel semidragón, sin ofrecer la menor resistencia, como hubiera hecho un caballero que se sabe vencido. No era un caballero y no estaba dispuesto a perderla, no sin haber hablado antes con ella. Me acerqué al escritorio, tomé la pluma y extendí uno de los rollos de pergamino; comencé a escribir, tenía que medir las palabras porque sabía que de esas letras dependía mi futuro. Mojé la pluma en la tinta y dejé que mi corazón se encargara de hacer el resto, las palabras parecían brotar espontaneas de la pluma: A mi adorada Dru.

Guardé la carta en el bolsillo interior de mi levita y volví a dejarla sobre la chaise longue. Me dirigí hacia la cama y me dejé caer pesadamente en ella, tan sólo hacía un rato que había amanecido, me esperaba un día muy duro y muy largo. Tirado sobre aquel mullido colchón y con la vista fija en algún punto del techo, mi recuerdos decidieron afluir a mi mente. Una sonrisa amarga se dibujó en mis labios al recordar el momento en el que por primera vez pude contemplar la sonrisa dulce de mi pequeña Drusila.

domingo 15 de noviembre de 2009

Libro de Marcus - 52.

La casa se hallaba en la más completa penumbra, ni siquiera podía observarse el tenue reflejo de algún candelabro. Me detuve ante los escalones del viejo porche y miré a mi alrededor con la esperanza de encontrar algún lugar donde guarecerme de los rayos del sol, que ya empezaba a teñir el cielo con sus tonos entre rosáceos y violetas, convirtiéndose en una clara amenaza. Subí los cuatro escalones y atravesé el soportal hasta situarme delante del portón, llamé varias veces golpeando la puerta con el aldabón que colgaba justo en medio, agucé el oído con la esperanza de oír pasos acercándose. Después de unos segundos que se me hicieron interminables, la puerta crujió ante mí, la silueta de un hombre enfundado en una especie de túnica negra apareció al otro lado del umbral. Sin duda se trataba de uno de los compañeros de la vampiresa. Me miró de arriba abajo, se apartó para dejarme libre el paso y con un gesto de su mano me invitó a entrar.

- ¿Puedo saber quién sois? –preguntó con voz solemne.
- Me llamo Marcus, soy un viejo amigo de Emaleth pasaba por a….
- Emaleth no está en este momento –me cortó tan bruscamente que no pude terminar la frase.
- ¿No sabéis si tardará en regresar? –contesté y, a pesar de intentar que no se notara, el tono de mi voz sonó contrariado por los modales de aquél vampiro.
- Suele tardar varios días en regresar, pero te prepararé una estancia donde puedas acomodarte hasta su regreso. Soy Tasadar – inclino la cabeza a modo de saludo.


Cerró la puerta tras de mí, dio tres vueltas de llave y me hizo un gesto con la cabeza para que le siguiera. La entrada al caserón era muy amplia, una gran alfombra cubría casi la totalidad de la estancia. A pesar de que fuera de la casa no se divisaba luz alguna, dentro se respiraba un ambiente agradable y acogedor, iluminado por algunos candelabros de cuatro velas que titilaban alumbrando la antesala. Los muebles bastante aparatosos eran de algún tipo de madera tirando a rojiza, los tiradores labrados pendían de los cajones. Las finas porcelanas que sin duda habría colocado Emaleth sobre esos muebles denotaban un gusto exquisito. Atravesamos el salón y subimos al segundo piso por una de las escaleras laterales, seguí a Tasadar en silencio. Ya en el piso superior avanzamos por un pasillo hasta que nos detuvimos frente a una de las puertas. Me mostró la habitación y se retiró, no sin antes advertirme de que no se podía deambular por la casa. Ya en la alcoba miré a mi alrededor, estaba seguro de que este era el ala de la casa que pertenecía a Emaleth. Habíamos pasado por uno de los aposentos que tenia la puerta entreabierta y al mirar pude ver el violín que usaba ella cuando tenía necesidad de dar rienda suelta a su creatividad. Una gran cama de aspecto majestuoso con dosel y cortinajes en tonos ocres presidia la estancia. Me acerqué a una de las mesitas que había a los lados de la cama y prendí las velas del candelabro. En la pared de la izquierda se hallaba el escritorio, sobre él pude observar un tintero y a su lado una pluma de ave perfectamente afilada, algunos royos de pergamino y una barra de lacre. A la derecha un cheslón tapizado con la misma tela de que estaban hechos los cortinajes y el cobertor de la cama.

Me quité la levita, cogí la misiva que me había enviado Drusila y la dejé caer sobre la butaca con cuidado de que quedara suficientemente estirada para no arrugarse demasiado. Rompí el sello de lacre, pasé un rato dándole vueltas al pergamino sin atreverme a desenrollarlo, estaba casi seguro de que no me gustaría lo que iba a leer, aunque tenía la esperanza de que fuera una cita o incluso que me dijera que volviera a su lado para no separarnos nunca más. Saqué fuerzas de flaqueza y comencé a abrir la carta lentamente, las primeras palabras empezaron a asomar tímidamente; Mi querido Marcus. Una extraña ansiedad se apodero de mí, comencé a desenrollar el pergamino tan rápido que casi lo rompo, y fue entonces cuando la desesperación se dibujo en mi rostro, no podía creer lo que estaba leyendo.

Hace tiempo que te fuiste,
te arrancaron de mi pecho,
el vacio que dejaste
no lo llenarán mil besos.

Ni otros brazos que me oprimen
en abrazo placentero,
ni esa mirada tan tuya,
ni el susurro de un Te quiero.

Cuando me cubra la noche
con su manto de silencio,
buscaré desesperada
el recuerdo de tus besos.

Cuando el sabor de la muerte
envuelva todo mi cuerpo,
con mi último suspiro
volveré a decir Te quiero.





martes 10 de noviembre de 2009

Libro de Marcus - 51.

Me miró durante un segundo y a pesar de que su hermoso rostro no reflejaba ningún tipo de sentimiento, en sus ojos brillaba una chispita de orgullo a consecuencia de la victoria sobre su oponente. Paseó la mirada por el local, hizo un gesto de desagrado provocado por los desperfectos ocasionados en el salón y se dirigió hacia la zona reservada. Giré sobre mis talones y aparte de un puntapié uno de los cuerpos que yacían sobre la gruesa alfombra, me encaminé hacia la salida, no tenía muy claro hacia dónde dirigirme, necesitaba encontrar algún sitio que me ofreciera la suficiente intimidad para abrir la misiva de Drusila.

Pensé en tomar una habitación en la posada, pero lo descarté casi de inmediato, no era un buen sitio ya que me vería obligado a pasar por delante del ayuntamiento, ahora custodiado por los Paladines; esos hombres parecían poseer un don especial para detectar a los vampiros. Me paré un segundo ante la puerta con la mano apoyada sobre el pomo, por un momento dudé si debería de quedarme junto a Selil esa noche, pero tuve la certeza de que la gente de K no volvería durante un tiempo, y desde luego mucho menos esa noche.

Giré el pomo y tiré de la puerta que se abrió sin ofrecer la más mínima resistencia, una bocanada de aire fresco inundó la entrada, no me había dado cuenta hasta ese momento de lo cargado que se hallaba el ambiente dentro del recinto, lo cierto es que lo agradecí. Salí al callejón, la antorcha que iluminaba el cartel con el nombre del garito se había apagado, la luna iluminaba tímidamente los callejones de los suburbios, las destartaladas casas adquirieron una imagen más ruinosa si cabe. En los arrabales raramente se podía llegar a ver el cielo dado que la bruma era demasiado espesa, pero aun así intuía que el sol no tardaría demasiado en salir. Tenía que decidir rápido donde dirigirme si no quería que me pillara sin haberme refugiado antes. Una imagen acudió a mi mente, una hermosa y dulce dama, que a pesar de ser una vampiresa era una mujer sensible dedicada a las artes y a la interpretación, Emaleth, mi querida y vieja amiga.

Recordé mientras caminaba por aquellas angostas callejas que Emaleth vivía en un viejo caserón no muy lejos de Assen, si apresuraba el paso me daría tiempo a llegar antes del amanecer. La última vez que la vi, me invitó a pasar unos días en su casa, recuerdo que vivía con otros dos vampiros que a mi juicio se rifaban sus favores. Si no recordaba mal uno de los vampiros que compartía la morada con ella se hacía llamar Tasadar, un arcano bastante antiguo, poseedor de una magia muy poderosa. Los hechiceros no sé realmente por qué motivo siempre me han producido cierto rechazo. En este caso, no sólo era rechazo, había llegado a mis oídos que admiraba a Drusila, motivo suficiente como para que me hiciera ponerme en guardia. Aceleré el paso y me encaminé hacia el caserón.

Abandoné los callejones de los suburbios para adentrarme en las calles de Assen que aún permanecían iluminadas por las farolas convenientemente situadas a poca distancia en ambos lados de la calle. Me encaminé hacia el sur, no estaba seguro de recordar el camino, pero sabía que en el camino que lleva hacia el sur había bastantes cuevas, en caso de no dar con la casa siempre podría refugiarme en alguna de ellas. Pasé por delante del templo, resultaba incluso chocante que el círculo de bancos situado en uno de sus laterales se encontrara completamente vacío, por algún extraño motivo se había convertido en el centro de reunión de la comunidad vampírica de Assen. Crucé el río por el viejo puente, tomé el camino que llevaba al bosque y me adentré en la espesura. Los árboles parecían apiñarse empeñados en no permitir el paso a los intrusos, la hojarasca de los viejos olmos se acumulaba bajo mis pies, el olor a tierra húmeda se mezclaba con el aroma de las jaras, el romero y los matorrales dispersos de lavanda, a lo lejos casi imperceptible podía oírse el correr tranquilo de las aguas de algún pequeño riachuelo. A esas horas cuando el amanecer comenzaba a despuntar, el bosque se despertaba en un sinfín de trinos, y pequeños ruidos que si bien podrían pasar desapercibidos por el oído de cualquier ser mortal, para nosotros eran bastante nítidos. El sendero se abrió en un gran claro y la silueta de un caserón grande y oscuro se dibujó ante mis ojos. Respiré aliviado: había encontrado la casa.

jueves 5 de noviembre de 2009

Libro de Marcus - 50.

Algunas de las personas que frecuentaban el lugar habían permanecido atentas a la disputa hasta ese momento, pero abandonaron el local a un gesto de Selil. K alzó una mano al frente y en ese momento sus súbditos tomaron posiciones estratégicas, rodeándonos. Estudié las posibilidades que teníamos partiendo desde la base de que Selil, de todas todas, iría a por K lo cual me obligaba a estar pendiente de los movimientos de Vildur, que sin duda atacaría a la vampiresa en defensa de su líder. La pelirroja torció el gesto cuando aquel hombre se desplomó ante sus ojos. Ambas mujeres se retaban con la mirada, aunque en el rostro de Selil seguía dibujada una sonrisa burlona.

- Aún estás a tiempo de devolverme el cargamento, Selil. Esto no tiene por qué acabar mal –sugirió K-, siempre hemos respetado los límites, no tenemos por qué saltárnoslos ahora.
- ¿Era eso una especie de chiste? –Selil arqueó una ceja y esbozó una media sonrisa.

El drow puso la mano sobre una daga que llevaba atada al muslo; decidí hacer como que no lo había visto, no quería ponerles sobre aviso… llegado el momento me convenía que no supiera que él sería mi principal objetivo. K paseaba la uña de su dedo índice por la cicatriz de su ojo. La tensión entre ambas crecía por momentos. Miré a Selil por el rabillo del ojo, mantenía su posición con los brazos cruzados, su mirada serena y su media sonrisa maliciosa. Pero sin embargo la conocía bien, intentaría con su pose altanera, amedrantar a la mujer que la observaba intentado descubrir alguna señal en su rostro que manifestara las intenciones de su oponente. Era obvio que no deseaba que el enfrentamiento se produjera dentro de su local. De la misma manera supe que no habría modo de parar lo que estaba a punto de dar comienzo. K debía de estar muy desesperada por la pérdida de aquel cargamento para enfrentarse a nosotros, a pesar de contar con un nutrido grupo de hombres armados hasta los dientes, ninguna de las armas que portaban podría considerarse una amenaza real contra un vampiro. Me pregunté si llevaría escondido algún as bajo la manga.

-Si no me entregas lo que por derecho me pertenece me veré obligada a recuperarlo por la fuerza, no es lo que deseo pero no me estás dando otra opción -K levantó la voz instando a Selil a cumplir sus deseos.
-No estoy dispuesta a hacer concesiones -en ese momento Selil empuñó su alabarda pasándola a tan solo unos centímetros del rostro de la pelirroja que instintivamente dio un salto hacia atrás armándose a su vez con sendos estoques.

En ese momento Vildur avanzó hacia Selil a grandes zancadas, le corté el paso asestándole un golpe en la mandíbula que le desestabilizó haciéndole caer al suelo, se incorporó de un salto y se encaró conmigo, había conseguido distraerle de su objetivo. Como había previsto, los demás hombres de K se dividieron, pude ver a Selil saltar sobre uno de ellos y beber su sangre hasta dejarlo inerte tendido sobre las alfombras que revestían el suelo del local. Los ojos de la vampiresa brillaban a consecuencia del frenesí provocado por la sangre humana, sus movimientos se tornaron más agiles y precisos, en cuestión de segundos acabó con la vida de varios de sus oponentes. Aprovechando el ataque de sus hombres K había modificado su posición e intentaba atacar a Selil por la espalda. Aprovechó un descuido para saltar sobre la vampiresa, pero mi mortal amiga parecía tener un sexto sentido, sin cambiar de posición hizo girar su alabarda en un movimiento circular alrededor de su cuerpo y la alabarda que parecía danzar en el aire paso rozando el cuerpo de la muchacha propinándole un corte de lado a lado del torso, K se desplomó sobre el piso sangrando abundantemente. El drow dejo de atacarme para correr a auxiliar a la mujer que en ese momento sólo emitía un quejido suave, su sangre había empapado la alfombra, se estaba muriendo. Él la levantó con sumo cuidado y salió del local con la mujer en los brazos, los forajidos que habían conseguido escapar de las manos de Selil le siguieron perdiéndose entre las sombras de la noche. Selil sonreía pletórica, me miró y se encogió de hombros.

-Alégrate querido Marcus, por suerte no seremos nosotros los que tengamos que limpiar todo esto -su risa resonó por todo el local, paso un dedo por el filo de la alabarda llevándoselo después a la boca.

viernes 30 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 49.

Conseguí a duras penas mantener la compostura, decidí que no era el momento de abrir la misiva y guardé el pergamino en el bolsillo interior de mi levita. Miré a Selil, observaba al tipo con el que un rato antes charlaba mostrándose sensual y provocadora, con un gesto de hastío dibujado en su rostro, sin duda sus negociaciones habían concluido. Dudé un momento entre acercarme a ellos o esperar a que aquel incauto terminara de molestarla, algo que sin duda podría costarle la vida. No había decidido aún qué hacer cuando la puerta del local se abrió con tal fuerza que golpeó contra la pared, instintivamente nos pusimos en guardia. Selil se lo quitó de en medio de un empujón, y éste cayó pesadamente al suelo provocando a su vez la caída de un par de banquetas contiguas. Segundos después la tenía a mi lado.

Un grupo de unos nueve individuos irrumpió estrepitosamente en la entrada del local, avancé unos pasos hasta el centro de una de las pistas de baile con Selil pegada a mí como una sombra, calculé las posibilidades que tendríamos de salir victoriosos en el caso de plantearse una contienda, sin duda aquel nutrido grupo de matones no tenía muchas posibilidades en un enfrentamiento contra dos vampiros –pensé- o quizá era lo que quería pensar en ese momento. El grupo se abrió en dos columnas, enfundada en una oscura capa, encapuchada y con el rostro cubierto avanzó con paso lento la silueta de una mujer menuda. En ese momento Selil adelantó unos pasos hacia ella adoptando en cada zancada una actitud amenazante. Las miradas de ambas mujeres se encontraron, el rostro de Selil permanecía inalterable, el de la otra mujer no pude verlo ya que tan solo mostraba sus ojos, que a pesar de ser muy hermosos, entre que poseían un tono tan claro que era difícil diferenciar el iris del resto, una cicatriz que surcaba su ceja izquierda en diagonal, rozándole el ojo y haciendo que éste se viera más rasgado que su gemelo, le conferían una mirada amenazante y cruel.

Fue entonces cuando pude reconocerla, se la conocía entre la calaña como K, era la cabecilla de una banda de salteadores que asolaban la región. Una mujer fría y calculadora que había pasado de ser una simple ratera de tres al cuarto a capitanear todo un ejército de asesinos despiadados. La tensión entre ambas mujeres iba creciendo por momentos, uno de los secuaces de K se acercó hasta ella situándose justo detrás, avancé hasta Selil quedándome un paso por detrás de ella. El elfo me lanzó una mirada amenazadora, sin duda se trataba de Vildur, un drow renegado y servil que hacía años que la seguía como un perro fiel. Me llamó la atención el hecho de que ambos lucieran una cicatriz parecida, su tez oscura de un gris ceniciento, su melena blanca y aquella mirada plena de crueldad y fiereza, le otorgaban un aspecto bastante perverso. Ante aquella mirada fruncí el ceño mostrando los colmillos en señal de clara hostilidad. No pareció intimidar demasiado al drow que pese a saberse inferior sin duda contaba con el apoyo de su cuadrilla.


- No recuerdo haberos invitado a esta fiesta… -Selil sonrió, cruzándose de brazos.


- Siento discrepar, querida… pero tienes algo que me pertenecía y a lo que no estoy dispuesta a renunciar –repuso la pelirroja en tono altivo.


- Cariño… puede que no lleve corona, pero yo soy la verdadera reina de todo esto. Todo lo que entra en el reino me pertenece legítimamente, a no ser que algún valiente ose discutírmelo… -Selil paseó la vista por todos los integrantes de la banda y esbozó una sonrisa, mostrando los colmillos- en cuyo caso tendría que estar dispuesto a rebatirlo con su propia vida. ¿Alguien quiere jugar?

K sonrió de medio lado y, a pesar de ser mortal, en un rápido movimiento se había agachado hasta extraer una daga que reposaba en el interior de su bota y se la lanzó, alcanzándole en el pecho. Hubo un momento de silencio. K amplió la sonrisa y todas las miradas se centraron en Selil… que irrumpió en una sonora carcajada mientras arrancaba la daga de su pecho.


- ¿Esto es lo mejor que sabes hacer, “querida”? –dijo, imitando su tono de voz.


Entonces, con la misma daga manchada de su propia sangre realizó un movimiento casi imperceptible y uno de los súbditos de K se desplomó en el suelo; la daga se había clavado en el centro del corazón.

martes 27 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 48.


No era extraño que Selil no tuviera a nadie apostado en la puerta de su local, dado que había adquirido cierta fama de despiadada, convirtiéndola en una mujer bastante temida en ciertos círculos de la sociedad de Assen, concretamente entre la clase de gente que frecuentaba estos lugares.

Empujé la puerta y ésta cedió sin ofrecer resistencia. La puerta se cerró tras de mí, tardé unos segundos en acomodar la vista a las luces que iluminaban el interior del aquel antro, había estado allí cientos de veces, aún así no dejaba de sorprenderme cada vez que volvía a traspasar el umbral. La entrada estaba iluminada tan sólo por luces de diferentes colores que se proyectaban desde el salón. Los muros de la entrada estaban decorados con unos símbolos que reconocí nada más verlos, una cobra enroscada en una rosa negra: el emblema del Oscuro. Había tapado las ventanas con gruesos cortinajes que impedían el paso de la menor claridad, avancé unos pasos para situarme a la entrada del salón.

Aquél sitio resultaba acogedor, a pesar de estar un tanto recargado, Selil le había conferido un estilo bastante peculiar. Dos pequeñas pistas de baile rodeadas de sofás con forma de media luna dividían el espacio en dos zonas claramente diferenciadas, el resto del suelo había sido cubierto por alfombras de distintos colores. Una estatua de Selil se hallaba ubicada justo en mitad del salón. Situados en algunos puntos estratégicos del recinto, unos incensarios humeaban incesantes despidiendo una fragancia ligera que inundaba el local con aromas a musgo de roble y lavanda, con ligeros toques de canela y nuez moscada.

Selil se hallaba al fondo, junto a la barra. Una sonrisa maliciosa se dibujaba en sus labios mientras charlaba animadamente con un hombre, sin duda ejercía su poder de seducción a favor de su negocio. Toda aquella parafernalia se había montado con la sola intención de dar salida a sus productos especiales, como gustaba llamarlos, que no eran otra cosa que bebidas exóticas traídas desde los puntos más recónditos del reino y algunos tipos de hierbas y polvos alucinógenos. Algunas bastante inofensivas que se añadían al tabaco de pipa, otras se tomaban en infusión. Éstas últimas podían incluso matarte si te pasabas en su justa medida. Decidí esperar a que acabaran las negociaciones para hablar con ella, me dirigí hacia la barra y me senté en uno de los taburetes, me volví distraído hacia las chicas que danzaban en la pista de baile, sus ropas apenas tapaban algunas partes de su cuerpo, sonreí al ver la cara de aquel monje que sentado en una pequeña mesa babeaba con la lujuria dibujada en sus ojos.

La puerta del local se abrió repentinamente, volví la mirada hacia la entrada en un acto reflejo, en ese momento cruzaba la puerta una misteriosa mujer envuelta en una capa de terciopelo negro, se quedo parada un instante, parecía buscar a alguien. Comenzó a caminar hacia mí con paso lento pero decidido, intente descubrir el rostro que se ocultaba bajo aquella capucha. Se detuvo ante mí, inclino la cabeza a modo de saludo y extendió la mano para entregarme un pergamino lacrado. Miré a la mujer esperando que dijera algo, pero se alejo sin decir una sola palabra. Me volví hacia Selil, por su expresión me di cuenta de que había reconocido a la mujer, su sonrisa se había borrado del rostro dando paso a un gesto de contrariedad. Miré el sobre, había escrita una sola palabra que me paralizó por completo durante unos segundos. Pasé la yema del dedo despacio por encima acariciando cada una de las letras, una tremenda inquietud se apoderó de mí al ver escrito: “Drusila”.

sábado 24 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 47.

Según pasaban las horas, que se me estaban haciendo interminables, me fui relajando, apoye la espalda contra la pared del barco y deje que los recuerdos que me oprimían el pecho emergieran de algún oscuro lugar en mi mente donde residían desde hacia tanto tiempo. Volví a los tiempos en los que mi única preocupación era contemplar la belleza serena de Dru, perderme en la profundidad de sus ojos de un azul intenso. Sentir que era mía, que nada en el mundo podría arrebatármela era una sensación casi irreal. No se han inventado las palabras que puedan expresar lo que sentía al besar sus labios, al estrecharla contra mi pecho en un abrazo que nos fundía convirtiéndonos en un solo ser.

Me sobresaltaron unos pasos que sonaron sobre mi cabeza sacándome repentinamente de mi abstracción, reaccioné instintivamente, de un salto me incorporé y adopté una posición de ataque, agucé el oído intentando reconocer de donde y a quien podrían pertenecer aquellas pisadas, espere cauto al abrigo de las sombras. Los pasos recorrían el pasillo de los camarotes deteniéndose de vez en cuando. Me acerque a la trampilla que daba acceso a la bodega con la esperanza de oír algún ruido, algo que me diera una pista de quien podría andar con total impunidad por el barco de Arien. Cuando escuché como los pasos se alejaban decidí que había llegado el momento de salir de allí y enfrentarme a quien quiera que fuera el dueño de aquellas pisadas.

Salí al corredor que comunicaba los camarotes con el pequeño salón, estaba vacío. Dudé por un momento si dirigirme hacia la alcoba donde había dejado a la muchacha semi-incosciente o cruzar la estancia y salir del barco. Mientras me decidía una de las puertas se abrió despacio y ante mis ojos apareció Arien, semidesnuda, con el cabello revuelto y la cara bastante pálida, me dedico una dulce sonrisa al pasar junto a mí, ni una sola palabra broto de sus dulces labios. Me di cuenta en ese momento de que había decidido borrar de su memoria los momentos que habíamos compartido unas horas antes. Decidido cruce el salón, para esa hora ya habia anochecido, la luna asomaba tímidamente entre los espesos nubarrones que cubrían gran parte del cielo. Me pregunte donde se encontraría Selil, una idea cruzo mi mente a la velocidad del rayo, ella tenía un garito en los suburbios, quizá se habría refugiado allí.

Atravesé el puerto, enfilé las estrechas calles que me conducirían directamente a los suburbios, Las calles de Assen se fueron tornado progresivamente en callejones oscuros y neblinosos, debido probablemente a la proximidad de las zonas más húmedas de la región. Pasé por delante de la prisión, esperaba encontrar un par de guardias apostados en la puerta, pero no fue así, sonreí ante la idea de que incluso a los aguerridos guardias les infundía respeto la noche en aquellos oscuros callejones. Tomé un callejón sin salida que se abría paso entre dos hileras de casas destartaladas que amenazaban con venirse abajo en cualquier momento, el garito se encontraba al otro lado del recodo. A pesar del sitio que Selil había elegido para ubicar su antro, había colocado un cartel al lado de la puerta, las luces de las antorchas dejaban distinguir claramente su nombre “OPIUM”.

viernes 23 de octubre de 2009

Jugando con Manu.




Esta vez voy a jugar con Manu, he de reconocer que me he reído mucho mientras hacia este juego, algunas respuestas se pueden considerar incluso coherentes xD.

Se supone que tengo que nominar a alguien pero he pensado que como es un juego bastante divertido os voy a invitar a todos los que me leéis a participar, así no reiremos todos ;)

Las reglas para los que decidáis hacerlo son:

- Abre toda la música de tu ordenador en el reproductor que sueles utilizar.
- Activa el modo de reproducción aleatoria.
- En orden, el titulo de cada canción que vaya saliendo será la respuesta a cada pregunta.



Estas son mis respuestas.

1. ¿Cómo me ve el mundo?
Are you gonna be my girl? (¿Quieres ser mi chica?) – Jet Lag

2. ¿Tendré una vida feliz?
Es hora de marchar – Mägo de Oz (¬¬)

3. ¿Qué piensan mis amig@s de mí?
Dust in the Wind (Polvo en el Viento jaja soy un incordio) - Kansas

4. ¿Alguien me desea secretamente?
Forever (Para siempre) - Stratovarius

5. ¿Cómo puedo hacerme feliz?
Duerme conmigo – Marea (con mi gordito jaja)

6. ¿Qué debo hacer con mi vida?
Cada dos minutos – Despistaos, La Fuga y Mara (qué entretenida voy a estar jaja)

7. ¿Tendré hijos?
I Want to Know What Love Is (Quiero saber lo que es el amor) – Foreigner (por lo menos lo voy a intentar xD)

8. ¿Cuál sería un buen consejo para mí?
Send Me An Angel (Envíame un ángel) – Scorpions (me parece bien jajaja)

9. ¿Cómo seré recordad@?
Angel – Aerosmith (si es que la que vale…)

10. ¿Cúal es mi canción para bailar? de vida.
Use Your Illusion (Usa tu ilusión) – Guns N’ Roses (está bien, pondré mucha ilusión en bailar)

11. ¿Cuál es mi tema actual?
Shy (Tímida) – Sonata Arctica (:$)

12. ¿Cuál piensan los otros que es mi tema actual?
Xana - Avalanch

13. ¿Qué canción pondrán en mi funeral?
Lija y Terciopelo – Marea (espero que al menos no queméis mi ataúd jaja)

14. ¿Qué tipo de hombre/mujer me gusta?
Lose You Tonight (perderte esta noche) – HIM (vamos lo que se dice un rollo rapidito jajaja)

15. ¿Cómo es mi vida amorosa?
Resurrection (Resurrección) – HIM (ya era hora u.u)

16. ¿Mis sueños son...?
Is This Love (Es este amor) – Whitesnake (es que soy muy romántica xD)

17. ¿Mi muerte será...?
Beautiful (Preciosa) – HIM (menos mal, porque lo que es el entierro va a ser de pena xDDD)

18.¿Este año será...?
Tears in Heaven (Lágrimas en el Cielo) – Eric Clapton (pero serán de alegría!! :D que ya tengo bastante con el entierro u_u)(sí, que escuchéis Marea en mi entierro me ha llegado al alma)

19. ¿Mi mente es...?
Let The Bodies Hit The Floor (Deja los cuerpos caer al suelo) – Drowning Pool (soy una psicópata^^)

20.- ¿Cuál es mi destino?
Mirror Mirror (Espejo, espejo) – Blind Guardian (espejito, espejito mágico, ¿cuál será mi destino? xD)

miércoles 21 de octubre de 2009

Jugando con Dama Blanca. Again.



Agradezco a Dama Blanca el premio Señorita Literaria (no sé de dónde habrá sacado lo de literaria). Este premio sólo es para chicas, así que todas las chicas que me visitéis a que os llevéis este premio porque sería muy injusto dejarme alguna en el tintero.



Y este otro premio, también de manos de Dama Blanca (gracias guarrona), viene con un juego muy divertido 8-) (sí, divertidísimo). Consiste en explicar 7 rarezas que suelas hacer o que formen parte de tu personalidad. Y aunque dicen que soy rarita yo me veo de lo más normal jaja.

Ahí van mis rarezas:

1.- Yo pienso que soy muy valiente, pero Dama Blanca dice que soy una paranoica jaja y todo esto viene porque un día que se quedó a dormir en mi casa, estábamos acostadas y yo a las 4 de la mañana de repente me pareció escuchar un ruido en el salón y dije... ya está, han entrado a robar. Así que todo convencida me levanté de la cama, fui al cuarto de mi hermana y le cogí una katana que tiene colgada jajaja y salí agazapada por el pasillo escondiéndome en las sombras. Me quedé parada mirando el salón a oscuras y cuando me di cuenta, giro la cabeza y ahí estaba Dama Blanca detrás de mi, agazapada también, con esta cara: '_' y de repente me dijo:
DB: -pero... ¿qué coño haces a estas horas, imbécil?
SM: -estoy persiguiendo a un ladrón.
DB: -no creo que haya ningún ladrón, pero... por lo menos podías dejar de clavarte la katana a ti misma, ¿no?
Y me di cuenta de que me la estaba clavando en la pierna :) menos mal que no estaba afilada jajaja y aquí concluyen las fantásticas aventuras de Légolas y Aragorn, alias Dama Blanca y Susurros Mortales.

2.- Tengo mi versíón particular de los cuentos y villancicos de toda la vida. Como no me acuerdo de ninguno me los invento, así que una navidad estaba enseñándole a mi hermano pequeño un villancico y le canté lo siguiente:

La virgen se está lavando
con un poquito jabón
ya no me acuerdo de máaas,
naaanananananaáaaa.

Y también una vez le conté un cuento que decía así:

*Contando el cuento del lobo y los 7 cabritos* [...]entonces, el lobo llamó a la puerta y la cabrita pequeña que era una espabilá' le dijo a las hermanas:
-No abráis, que es el hijoputa del lobo que viene a comernos.
Y el lobo gritó:
-¡ABRID! ¡QUE EN VEZ DE SER UNOS CABRITOS SOIS UNOS CABRONES!

Jajaja así que ya no me dejan contar cuentos a los niños :(

3.- Me quedo en trance mirando los dibujitos de colores que hacen los fondos del reproductor de windows mientras escucho música. La gente me habla y no me entero, ando perdida por mi imaginación. Y no, no fumo porros.

4.- No me gusta que me hagan fotos, ni salir en ellas, ni las web-cam... ni todas esas cosas. Al contrario de Dama Blanca, que continuamente coge cámaras para hacerse auto-fotos. Ella es fotogénica, pero yo salgo fatal. Además no sé dónde he oído que te roban el alma. xD

5.- Colecciono peluches, tengo de todos los tamaños y colores, de Ice Age, de Los Simpson, de Scooby Doo, de Disney, de los Osos Amorosos, de Barrio Sésamo... pero mi favorito es Homer, que es genial =)

6.- Soy el cliente estrella de la tienda de videojuegos GAME. Tengo tres copias del NWN, dos copias de cada juego de Los Sims, incluidos los de accesorios, por si se me rompe alguno y ya no lo encuentro más ú_ù
Además, cuando me enteré de que iban a salir los Sims 3 llamé para que me apuntaran en la lista de espera, y tuvieron que abrirla sólo para mí porque llamé un año antes de que saliera el juego. Sí, un año, literalmente, no es una exageración jajaja
Cuando vayáis por el GAME de Villalba, veréis mi foto en grande en la puerta de la tienda, con un mensaje que dice: SHE IS OUR FUTURE. I WANT YOU.
Ya tengo encargado el Dragon Age, la expansión de Los Sims 3 Trotamundos y uno para Dama Blanca porque a mí me hacen descuento y a ella no jajaja

1...2...3...4...5...6...y...
7.- Quien piense que soy rara, que le den por el ojete. Jajajaja

Les paso el testigo a:

Virginia
Lacru
Dana
Kimet
Doloralfa
Fher
Darth Nihilus
Polidori
El Miedoso
Alma Oscura/Vampiro Oscuro

Espero que os lo paséis bien y que os gusten los premios.
Mordisquitos en la cara. Jaja.

domingo 18 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 46.


Salí al pasillo, nunca había estado en esa parte del barco, una de las puertas que daban al pequeño corredor estaba entreabierta, me asomé sin llegar a entrar, era una pequeña cocina recargada de muebles altos y bajos, sobre el hornillo había un cazo con leche que aún humeaba. Seguí caminando hasta el fondo del pasillo, una puerta de madera recia ocupaba casi todo el frontal. Toqué varias veces con los nudillos, nadie contestó al otro lado, dudé un segundo pero finalmente empujé la puerta que cedió suavemente sin oponer resistencia. El camarote estaba en penumbras, una enorme cama con dosel se erguía majestuosa en mitad del dormitorio, los gruesos cortinajes cubrían los ojos de buey impidiendo que la luz del sol entrara en el receptáculo, detrás de un biombo pude observar una puerta más pequeña que supuse se trataría del aseo.

Me acerqué a la cama, Arien dormía profundamente, su melena negra parecía flotar entre los almohadones, una media sonrisa se dibujaba en su rostro, por un momento pensé que se hacía la dormida pero el acompasado movimiento de su pecho me decía lo contrario. Podía sentir su calor desde lejos, el sonido de su corazón y el olor de aquella mujer estaban despertando en mí sentimientos de lujuria. Intenté alejarme de la cama pero mi voluntad ya no me obedecía, mis pies parecían pegados al suelo. Ella se giró hacia un lado y al moverse su espalda quedó al descubierto, no sé en qué momento dejé de verla a ella para pasar a ver a Drusila, me senté a los pies de su lecho, introduje la mano por debajo de las sabanas y acaricié una de sus piernas subiendo despacio por el muslo. Arien dio un respingo, supongo que impulsada por mis manos heladas sobre su cálida piel. Me miró asustada sin atreverse a pronunciar una sola palabra. De un salto me situé a su lado, en cuestión de segundos la tenía entre mis brazos. Besé sus labios que cedieron a la presión entreabriéndose, su respiración me embriagó por completo, mis manos parecieron cobrar vida propia, recorrían su cuerpo deleitándose en cada caricia. La despojé de la poca ropa que llevaba encima y la hice mía, para ese momento ella estaba completamente entregada, el deseo y el ansia me dominaron por completo. Clavé los colmillos en su cálido cuello y bebí su sangre. En ese momento me di cuenta de que no era Drusila, la sangre caliente de Arien corría por mi garganta provocándome una sensación de intenso placer.

Me aparté de ella y lamí la herida. La muchacha estaba inconsciente, la dejé recostada sobre los almohadones y abandoné el camarote cerrando tras de mí. Bajé a la bodega y me agazapé en uno de sus rincones más oscuros, al cobijo de unas cajas de comida, decidí esperar a que llegara la noche y abandonar aquél barco. Sabía que cuando Eolion supiera lo que había pasado vendría a por mí y me haría pagar lo que le había hecho a su hermana.

jueves 15 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 45.

Llegamos a Assen bien entrada la noche, las calles desiertas y mal iluminadas proyectaban sombras que nos ofrecían las posibilidades necesarias para pasar desapercibidos, sabíamos que el pueblo estaba bien vigilado por los guardias que rondaban de noche y de día, desde el enfrentamiento que la llevó a su total destrucción, en el que Selil había comandado las tropas del asedio. Nos detuvimos en uno de los callejones, a lo lejos se escuchaban los sonidos provocados por el cambio de guardia. Nos encaminamos hacia la cala con la esperanza de que el barco de Arien estuviera fondeado allí. Me alegró comprobar que así era. Arien nos cobijó en su barco, era la hermana menor de Eolion, nunca comprendí bien que la impulsaba a mantener la admiración que sentía por Selil, pero en ese momento me alegré de que fuera así. Selil debería mantenerse oculta al menos hasta que yo comprobara como estaban los ánimos en Assen.

Aún faltaban unas horas hasta el amanecer, dejé instalada a Selil y volví a las calles de Assen. Atravesé el pueblo, sus calles vacías en cierto modo me proporcionaba la serenidad que hasta ese momento no me había dado cuenta de que anhelaba. Tomé la calle que enfilaba hacia el norte, al pasar por las cercanías del templo escuché lo que a todas luces era una reunión, sus voces llegaban apagadas por la distancia. Sonreí al comprobar que las costumbres de aquél pequeño pueblo no habían variado y la comunidad vampírica seguía reuniéndose noche tras noche junto al templo.

Abandoné la aldea internándome en el bosque, evité caminar por el sendero que lo atravesaba, a estas horas era más que probable encontrarme con Drusila. Si sus hábitos de caza no habían variado, le gustaba hacerlo en las últimas horas de la noche, casi al despuntar el alba, cuando los labriegos se dirigen a sus campos. Me acerqué hasta el límite de la finca y observé desde la distancia. Las luces de la casa titilaban tenues, sin apenas alumbrar un palmo a su alrededor. Esas luces encendidas me decían que Drusila no estaba en la casa. Busqué una posición desde la que pudiera divisar la entrada y me acomodé para esperar su regreso, necesitaba verla, aún en la distancia y tan sólo por un instante. Mi espera no fue larga, al cabo de un rato Drusila atravesó una pequeña puerta que comunicaba el jardín con el bosque. La miré, deslumbrado por su belleza; me paralicé al comprobar que el amor que sentía por ella no solo no había disminuido ni un ápice, al contrario era incluso más profundo e intenso. Sentí la necesidad apremiante de estrecharla en mis brazos, de apretarla contra mi pecho y volver a susurrarle cuanto la amaba, pero me contuve, ella ahora mantenía una relación con otro hombre. ¿Cabía la posibilidad de que hubiera dejado de amarme? Sacudí la cabeza en un intento de alejar de mi mente ese pensamiento y regresé veloz al embarcadero.

Las luces del alba comenzaban a teñir el cielo con tonos violáceos que anunciaban amenazadores la inminente salida del sol cuando cerré tras de mí la puerta que daba acceso al barco. La sala del barco estaba vacía. La estancia no era muy grande, Arien la había amueblado con un gusto exquisito; supuse que la mayoría de los objetos valiosos que adornaban la librería que había adosada contra una de las paredes laterales, eran objetos de dudosa procedencia. No se había podido probar nada contra Arien, pero la guardia la vigilaba por su fama de picara, timadora de mano larga y guante blanco. Me pregunté donde se habrían metido Selil y el resto de las mujeres…

martes 13 de octubre de 2009

Jugando con Dama Blanca

Selil me pasa el juego que tiene tela para devolverme la pelota, es verdad que se lo pase por el msn pero me lo habian pasado a mi antes. Vamos que yo no me lo he inventado xD.

1.- Cuéntanos una fantasía y con quién lo realizarías.
Escaparme unos días con él a algún lugar alejado, disfrutar de cada segundo que estuviéramos juntos. Amarnos hasta caer rendidos y despertar entre sus brazos. Y la persona seria un chico que me encanta pero que vive lejos de mí.


2.- Cuéntanos una situación comprometida, divertida, que te avergonzara,
etc.
Una vez llevé a mi perro al veterinario, y le mordió en la mano. Y en lugar de regañarle puse voz de mimos y le dije “no seas malo gordito, no le muerdas, se buenecito” cuando mire al veterinario, me estaba mirando flipao à ._.U

3.- Un amor prohibido con detalles escabrosos.
No es exactamente prohibido, pero es complicado por la distancia. Es un chico que me encanta y con el que me gustaría llegar a tener algo mas a pesar de que esta lejos.

4.- Cómo sería tu amante perfecto/a.
Me gustaría que fuera cariñoso, dulce, romántico, divertido, que no solo fuera mi amante, también mi amigo, mi cómplice, mi apoyo. Con el que pudiera compartirlo todo sin tabúes.

5.- Confiésanos tus zonas erógenas.
El cuello, los hombros y la espalda.

6.- Qué te resulta más sensual de tu amante.
La mirada, las manos y los labios.

7.- Una canción para hacer el amor.
Whitesnake – Give Me All Your Love Tonight

8.- Un lugar para hacer el amor.
En un jacuzzi, una bañera gigante. Resumiendo, en el agua.

9.- ¿Alguna comida o bebida afrodisíaca?
Fresas con chocolate.

10.- ¿Con qué blogger tendrías un affair?
Con Fher que además de ser muy guapo es genial.

Les voy a pasar el testigo a unos cuantos, pero como es un juego desde aqui os invito a los que no esteis y os apetezca jugar a que os animeis xD.

Virginia
Abismo
Arwen
Dana
Lacru

Y ahora los chicos que se mojen tambien xD

Fher
Pedro
Polidori
Eluge
Tyrael