Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

viernes, 28 de enero de 2011

Gracias a todos los que me visitais.



Hace casi dos años que decidí, después de mucho insistirme Dama Blanca (no lo habría logrado sin tu apoyo), empezar a publicar Pasión Oscura, que comenzó siendo una historia de un personaje de Rol, Drusila Tir’ei’ren. He de reconocer que en ese momento no era consciente de la cantidad de personas que se mueven por este mundo de los blogs. Para mí tan solo era una manera de plasmar en internet la historia de una vampiresa enigmática, carismática y sobre todo apasionada.

Al principio ni siquiera me leía nadie, nunca llegué a imaginar que llegaría a tener buenos amigos, no podía imaginar que llegaría a llorar con la muerte de uno de ellos, desde aquí un beso fuerte Polidori donde quiera que estés. Aquí encontré también a Pedro mi Poeta cubano, al que llevo siempre en mi corazón. Y aunque no fue aquí donde conocí a Juan Diego, él siempre ha estado a mi lado apoyándome en todas las locuras que he ido emprendiendo durante éste tiempo. En fin, estaba segura de que tan solo yo visitaba mi blog.

No podía imaginar que en muchos momentos de mi vida este rinconcito sería mi refugio. Quiero agradeceros a todos los que durante este tiempo habéis estado de una u otra manera acompañando en los buenos y también en los malos momentos.

En estos dos años han pasado muchas cosas en mi vida, cosas buenas y cosas no tan buenas. A pesar de todo, no he querido renunciar a la libertad de dejar volar mi mente, de explorar un mundo fantástico que he ido creando y que me siento orgullosa de compartir con vosotros, los que seguís ahí leyendo cada trocito de mi historia (Dios, cuánta paciencia). Espero que sigáis por lo menos hasta que escriba el final. xD

Quiero recordar especialmente a una persona que se fue hace cuatro años y que me enseñó a amar los libros, a disfrutar con la lectura y sobre todo a dejar volar la imaginación.

Muchas Gracias a todos.


*Las imagenes que acompañan esta entrada, son un regalo de agradecimiento para todo aquel que desee llevárselas a su blog.

sábado, 8 de enero de 2011

Libro de Valine 33

- ¿La entrada hacia dónde? –pregunté con un hilo de voz casi imperceptible. No quería que se notara desasosiego en mi tono, la ansiedad que había despertado en mí la incertidumbre y por supuesto la curiosidad por saber que habría al otro lado de aquella entrada.

- Aún no estás preparado para atravesar el umbral, lo que puedes encontrar al otro lado te será revelado en su debido momento.

Aquella respuesta me desconcertó mucho más y por supuesto aumentó en gran medida mi curiosidad, pero decidí dejar el tema a un lado por el momento. El hada parecía haber dado por concluido nuestro pequeño encuentro. Alzó el vuelo un par de centímetros por encima de mi rodilla, miró hacia el grupo de hadas que revoloteaban jugueteando con los cabellos de mi acompañante y antes de que pudiéramos reaccionar el grupo se alejaba hacia la maraña de luces que conformaban lo que en un principio me recordó a un cielo oscuro repleto de brillantes estrellas. Me volví hacia el elfo que en ese momento estaba entretenido en destrenzar su larga melena.

- ¿Has oído lo que ha dicho el hada sobre la entrada?

Asintió con la cabeza sin dejar de renegar entre dientes. Sin duda las ánjanas se habían entretenido un buen rato con su pelo, no pude evitar sonreír mientras él se afanaba en deshacer la gran cantidad de trenzas que las pequeñas le habían dejado como recuerdo.

- ¿Conocías la existencia de esa entrada? –pregunté mientras alzaba la vista hacia la constelación de luces que se dibujaba en el techo de la cueva.

- Había oído contar a los ancianos algunas historias sobre la entrada que custodian las hadas, pero siempre pensé que no eran más que cuentos para niños.

- ¿Qué contaban los ancianos?

Meditó un momento que se me hizo interminable. He de admitir que la curiosidad que se había despertado en mi era mayor de lo que estaba dispuesto a admitir. Miré fijamente al elfo y le hice un gesto con la cara animándole a hablar, pude ver como sonreía y estoy seguro de que alargó el momento de contestar sólo por el placer de hacerme esperar.

- Algunos decían que era la entrada al inframundo, otros que tan solo era un portal para pasar a otro plano –se detuvo un momento para enfatizar sus palabras- … pero la historia que más nos gustaba escuchar era la que contaba la anciana, ella decía que custodiaban la entrada hacia el reino de Kemen, y que allí moraba la Esencia de la Tierra. Decían, además, que a los mortales que habían conseguido verla, se les había mostrado con la presencia de una dama muy bella.

- El reino de Kemen –repetí mecánicamente mientras mi mente volaba imaginando como podría ser aquella dama.

- Quizá cuando hables con la anciana tengas la ocasión de preguntarle por el reino de Kemen.

Asentí; sin duda lo haría. No dejaría pasar la oportunidad de preguntarle por Kemen, aquella misteriosa esencia que se mostraba con forma de mujer, además quería saber porque el hada había dicho que aún no estaba preparado.

¿Qué había querido decir con esa afirmación? ¿Qué tenía que hacer para estarlo? En ese momento me juré a mi mismo que volvería a aquella cueva y que atravesaría el umbral de aquella entrada. Ahora ya era imposible seguir adelante sin conocer a Kemen, la misteriosa Dama esencia misma de la tierra.

Me dejé caer de nuevo sobre mi mochila esperando pacientemente a que amainara la tormenta. No podía dejar de pensar en cómo sería aquella misteriosa mujer, qué habría detrás de la entrada, cómo sería el reino de Kemen. Sin apenas darme cuenta mi mente había volado hacia el rostro de otra mujer, aquella que entró en mi vida tan misteriosamente como lo hacía ahora Kemen: Vhala.