Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

viernes, 24 de agosto de 2012

Libro de Valine 60


Me senté en una roca que había junto a la orilla y apoyé la espalda en el tronco de un árbol que, haciendo una pequeña ese, se subía ligeramente en la roca. Me aseguré de dejar la mochila al alcance de la mano, justo delante de mí, donde no corriera peligro ni de caer al río, ni de que pudieran alcanzarla otras manos que no fueran las mías. A lo lejos podía escuchar las voces de los medianos y de mis compañeros. Aunque no llegaba a entender lo que decían, imaginaba que seguirían con las dichosas negociaciones. Me pregunté si realmente necesitaban las cosas que iban a comprar.

El murmullo a lo lejos trajo a mi memoria aquel anochecer en Assen… Había sido día de mercado y aun en las últimas horas de la tarde seguía el bullicio de los mercaderes, algunos atendiendo a los clientes rezagados y otros recogiendo sus puestos ambulantes. Huyendo de la algarabía, me adentré en el bosque. No llevaba demasiado tiempo caminando cuando Dru apareció ante mí y, como siempre que la veía, mi corazón comenzaba a galopar como un caballo desbocado.  Me detuve y la esperé con los brazos abiertos. Segundos después la oprimía contra mi pecho como si quisiera asegurarme de que siempre estaría allí. Hacia meses que no sentía su cuerpo entre mis brazos y esa sensación me provocaba un gran desasosiego.

-   Hola.
Una voz cantarina y dulce me devolvió a la realidad, levanté la mirada. Parada delante de la roca, a tan solo unos pasos de mí había una muchacha de unos 15 años. Me miraba muy seria, con su cara pecosa y su cabello rojizo trenzado a ambos lados de la cabeza. Iba vestida con ropas de muchacho y llevaba colgada a la espalda una bolsa más grande que ella, aunque a juzgar por lo que abultaba estaba casi vacía.

-   ¿Qué pasa? ¿Acaso eres mudo? –Se puso en jarras, retándome y entonces me di cuenta de que me había sorprendido tanto que me había quedado mirándola descaradamente.

-   Perdona, no pretendía ofenderte –sonreí-. Hola.

-   ¿Vais a viajar con los medianos?

-   ¿Cómo?

-   Que si viajáis con los medianos –miró hacia arriba sin levantar la cabeza e hizo un gesto de desagrado.

-   No, no tenemos intención de viajar con ellos. ¿Por qué? ¿Tú si?

-   Pues no, no han querido llevarme. Dicen que no van a mover la caravana sólo para una pasajera. No me da miedo viajar sola, lo he hecho en otras ocasiones, pero ahora es distinto, ya sabes.

-   No, no sé. ¿Dónde están tus padres?

-   Mi madre se largó cuando yo tenía dos años y mi padre falleció hace año y medio. Desde entonces me he cuidado sola –dijo retándome-. ¿De verdad no sabes lo que pasa?

-   ¿Qué es lo que pasa? –Pregunté con la total seguridad de que la cría quería venderme alguna historia con tal de viajar con nosotros, pero yo no estaba dispuesto a echarme encima esa responsabilidad.

-   Pero… ¿De dónde sales tú? Pensaba que venias de Sartil, y allí no se habla de otra cosa –se cruzó de brazos sin apartar la mirada de mis ojos, creo que pensaba que la estaba sometiendo a algún tipo de prueba. Pero la verdad es que no tenia ni idea de a qué se estaba refiriendo-. O de verdad no lo sabes o eres más tonto de lo que pareces.

-   Estoy esperando a que me lo cuentes –la verdad es que me agradó la forma de ser de aquella chiquilla que no mostraba ningún respeto ni tampoco temor alguno al hablar conmigo.

-   ¡En fin! Voy a contártelo porque veo que no tienes la menor idea –Se colocó las trenzas, estiro su camisa con las manos y tiró suavemente de su bolsa que se escurría despacio de su hombro por la falta de peso- Desde hace varios meses ha desaparecido gente de los pueblos y aldeas que hay a lo largo del camino que conduce al sur. Dicen que no vuelven a aparecer ni vivos ni muertos. Aunque… también he oído que han aparecido algunos cadáveres medio descuartizados y que a todos ellos les habían arrancado el corazón.

-   ¿Eso dicen? –Una sonrisa burlona asomó a mis labios, lo cierto es que seguía pensando que la muchacha sólo buscaba alguien con quien viajar hacia el sur.

-   ¿Ves como eres tonto? Si crees que me lo estoy inventando ve y pregunta –dijo mientras señalaba hacia las caravanas con un gesto de la cabeza.

-   Vale chica, no te enfades –me eché a reír y creo que eso la molestó incluso más que mi desconfianza- ¿A dónde quieres ir?

-   Me bastará con acompañaros hasta el cruce que hay en los montes Thermmes, hasta la posada de Manos Huecas. Allí cogeré una caravana que me lleve hasta Ghimmeria.

-   ¿Al desierto? No lo dices en serio,  ¿para qué quieres ir a Ghimmeria? –Cada vez me intrigaba mas aquella pequeña, me pregunté qué podría buscar una niña en una ciudad en mitad del desierto de Al-Rashin y sobre todo qué posibilidades tendría de sobrevivir al viaje.

-   ¿A ti qué te importa? Sólo tienes que decirme si me llevaras con vosotros hasta la posada del camino… la curiosidad mató al gato –aquella especie de amenaza por parte de la chica me hizo reír a carcajadas. Hasta ese momento no tenia la menor intención de llevarla con nosotros, pero la verdad es que me intrigaba demasiado como para dejarlo pasar.

-   De acuerdo, puedes venir con nosotros. ¿Cómo debemos llamarte?

-   Mi nombre es Yunuén, pero puedes llamarme Yun.

-   Muy bien, Yun; yo soy Valine –di una palmadita suave en la roca para que se sentara a mi lado, titubeó durante unos segundos pero al final se sentó junto a mí.

-   ¿Me contarás ahora por que estás dispuesta a hacer un viaje tan largo?

-   Desde luego que no –dijo sonriendo- es algo que no te importa –Me iba a costar más de lo que suponía, pero estaba seguro de que antes o después acabaría contándomelo.

-   Eres dura de pelar –dije sonriendo sin dejar de mirar hacia el bosque del otro lado del río- ¿Sabes algo más sobre esas misteriosas desapariciones? ¿Algún detalle que deba conocer?

-   Ya te he dicho todo lo que sé –en ese momento comprobaba los cierres de su bolsa, asegurándose de que estaba bien cerrada, como si llevara dentro el más valioso tesoro. Me miró de soslayo sin hacer el más mínimo movimiento con su cabeza-. Quizá los medianos sepan algo más.

-   Puede que tengas razón –me giré para mirar hacia el campamento- vamos.
Me levanté y recogí mi bolsa. Antes de bajar de la piedra, Yunuén se había pegado a mí como si temiera que al perderme de vista la dejara abandonada. Avanzamos paseando  hacia el campamento y de nuevo me fijé en como la chiquilla aferraba su mochila con fuerza, entonces pensé que se debería a que probablemente era todo lo que poseía. Mientras caminábamos intenté ganarme un poco más su confianza, me mostré cordial e incluso protector y a pesar de que pensé que no reaccionaría bien, pareció gustarle la sensación de sentirse protegida.

Elivyän y Arhavir avanzaban hacia nosotros comentando entre ellos las maravillosas compras que acababan de realizar. Nos encontramos más o menos a mitad del camino entre el campamento y la orilla. Me fijé en la cara de sorpresa del joven mago. Hacía ya un rato que no le quitaba ojo a Yunuén y según se acercaban una sonrisa bobalicona había comenzado a dibujarse en su rostro. Que por cierto, pasó de su tono pálido habitual a otro mas encendido que cubrió por completo su cara llegando incluso a teñir de rojo sus orejas. Tras las presentaciones y los saludos cordiales entre los elfos y la muchachita, continuamos caminando hacia el camino. Elivyän parloteaba mientras me iba enseñando cada objeto comprado.

Dos pasos por delante caminaban Arhavir y Yunuén. No podía escuchar lo que decían, pero a juzgar por la cara del muchacho lo que ella le iba contando parecía muy interesante.  Era un chico bastante tímido y sin duda ella le agradaba más de lo que estaría dispuesto a reconocer. Me fijé en él durante un momento. Parecía completamente ensimismado con las explicaciones de Yun, que gesticulaba con las manos y con la cara, hacia aspavientos exagerados  e incluso intercalaba pucheros y sonrisas. Mientras que Arhavir parecía hipnotizado por sus ojos, incluso diría que no se estaba enterando de lo que ella le contaba. La miraba extasiado, como si tuviera ante si a la mismísima Ailskâ.[i]



[i] Ailskâ – Diosa protectora de la belleza y el arte.

7 comentarios:

  1. Muy interesante el relato, a ver si me pongo al día porque empezar desde aquí no es muy bueno, ando un poco perdida. Un besazo.

    ResponderEliminar
  2. Como siempre, me dejas alucinado, de verdad. Qué bien escribes y describes las situaciones.

    Un abrazo y encantado de leerte de nuevo.

    ResponderEliminar
  3. Desde el blog "El arte de las palabras" hemos querido dar un premio a todos los que día a día nos llenan, por ese motivo, hemos colgado para descargar gratuitamente el libro que nos ha acompañado durante toda nuestra aventura... Isemay.

    Esperamos que pases a recogerlo y disfrutes de la lectura.

    Un besazo.

    http://tamaravillanueva.blogspot.com.es/2012/09/isemay-descarga-gratuita.html

    ResponderEliminar
  4. Por cierto que aprovecho para decirte que en el blog de acompáñame, estamos con retos para halloween, queremos mostrar que la cultura debe ser gratis a la vez que celebrar esa fiesta, por eso estamos escribiendo relatos que luego recogeremos en un libro que se pondrá como descarga gratuita.

    Esperamos que participes.

    http://podemos-juntos.blogspot.com.es/2012/10/reto-segundo-de-halloween-minirelato-de.html

    ResponderEliminar
  5. Aun quedan 2 días para que termine el plazo de participación en nuestro reto... ¿Por qué no te apuntas?

    Un besazo.

    http://podemos-juntos.blogspot.com.es/2012/10/reto-segundo-de-halloween-minirelato-de.html

    ResponderEliminar
  6. Buenas tardes, pasaba por aquí a dejarte mi más sincero agradecimiento por todo lo que compartes con nosotros.

    Y decirte que ya puedes descargar, mi segundo libro de ISEMAY, un libro que fue realizado con mucho cariño, y que quería compartir con todos vosotros en descarga gratuita. El primero también esta colgado en la pestaña libros. La cultura debe estar al alcance de todos y los libros también.

    http://tamaravillanueva.blogspot.com.es/2012/11/isemay-descarga-gratuita.html

    Venía también a decirte que he participado en un concurso de banners navideños, y que para seguir compartiendo con vosotros día a día, me gustaría saber tu opinión sobre el banner, y por supuesto que votes. Es muy sencillo.

    http://tamaravillanueva.blogspot.com.es/2012/11/concurso-banner-de-navidad-2012.html

    Muchas gracias de nuevo, por lo que nos das cada día, aunque no pueda entrar siempre que quiera, o dejar comentarios siempre que lo requiere la ocasión. Me encanta lo que nos cuentas y la manera de hacerlo.

    Un besazo, por cierto que ya esta el reto 3 de halloween, una receta de cocina terrorífica, se me acumulan las informaciones.

    ResponderEliminar
  7. No se si te hemos avisado de participar en nuestro reto del blog, no se si te gustan los retos, pero...

    ¿Te atreves?

    http://podemos-juntos.blogspot.com.es/2012/12/reto-2-adornando-nuestro-blog.html

    ResponderEliminar