Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

sábado, 4 de abril de 2009

Libro de Marcus - 11.

Abandoné la casa de Veronique, por llamarla de alguna manera, pues no dejaba de ser una cueva a las afueras de aquella ciudad. Años atrás Daris Muerte Centella se había afincado en aquel paraje junto con ella con la intención de extender por allí sus dominios. Al principio tuvo algunos problemas con un vampiro mas antiguo que había declarado aquella ciudad su coto de caza.

Se decía que era un mago poderoso y muy ambicioso, según se contaba en tiempos bastante remotos, gracias a los poderes de su magia había, bebido la sangre de una semidiosa, adquiriendo así los poderes de los que disfrutaba dicha diosa, pero también se decía que se había vuelto huraño y que solo abandonaba su torre cuando tenia necesidad de alimentarse.

En una ocasión me cruce con él, o al menos eso creo, ya que no se dignaba a entablar conversación con los hombres, tan solo se dirigía a las mujeres ya fueran o no acompañadas, normalmente con bastante descaro, sabedor de su gran poderío. Era un ser oscuro, incluso para los vampiros, entre los que no gozaba de buena aceptación, llegando incluso a proponerme que me asociara con ellos para derrocarle, a lo que me negué, ya que mi intención no era echar raíces en aquellos parajes.

Tomé mis escasas posesiones y como ya he dicho abandone la casa de Veronique, sabia que no podía demorar demasiado el regreso a Assen o me arriesgaba a perder a Drusila definitivamente. El camino era largo, y a pesar de la velocidad que podía alcanzar por las noches, durante el día tendría que esconderme de los rayos del sol.

La desesperación y la angustia crecían en mi interior según iban pasando los días, me decía a mi mismo que Dru no podía estar a punto de casarse con un mortal, ¿cómo habria podido ella llegar a controlar su sed?, sabia que era una cazadora nata, disfrutaba de la cacería mas incluso que yo, esta pregunta martilleaba mis sienes una y otra vez.

Perdido en mis cavilaciones no me di cuenta hasta que casi me doy de bruces con él, aquella sombra me sobresalto, frené de inmediato y mi cuerpo reacciono como si hubiera saltado un resorte, colocándose en posición defensiva. Delante de mi, como a metro y medio se encontraba el mago. Mirándome fijamente con los ojos inyectados en sangre.

2 comentarios:

  1. ODIO al mago. xD Me cae mal.
    Marcus *corazoncitos*

    (Para que luego digas que no te firmo, y sólo han pasado 5 minutos jajaja)
    (Es que estaba ahí esperando con el ratón encima de tu blog)

    Guapa :)

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