Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

viernes, 10 de abril de 2009

Libro de Marcus - 13.

Antes de que pudiera darse cuenta mis manos recorrían su cuerpo, acariciando con total maestría las zonas mas intimas de su joven anatomía, de un tiron desgarre la camisa que cubría su cuerpo dejando al desnudo sus pechos, tome uno con la mano y lo acerque a mis labios, saboreando sin prisas el placer que me ofrecía. Para ese momento, ella estaba completamente entregada, la hice mía y en el momento de la culminación, le hinqué los colmillos succionando hasta vaciar la sangre que corría por sus venas.

Amanecía, el cielo se había cubierto de tonos violáceos y el sol amenazaba con asomar por el horizonte, me vería forzado a correr lo más deprisa posible, había dedicado demasiado tiempo en seducir a la joven gitana, sabía que en poco rato su familia la andaría buscando por los alrededores. No podía estar cerca para cuando la encontraran, es de todos sabido que las viejas hechiceras gitanas poseen mucho poder.

Habían pasado ya varias horas, y a pesar de la oscuridad que me ofrecía la espesura del bosque el sol comenzaba a cobrar bastante fuerza. Me desvíe hacia un poblado y tuve la gran suerte de dar con un pequeño cementerio. Me acerque sigiloso, no parecía haber nadie por los alrededores, me fije en un antiguo mausoleo, forcé la cancela y me apresure a entrar.

El día se me hizo eterno, los minutos se habían empeñado en pasar mas lentos que de costumbre, pero al fin llego la hora del crepúsculo, y con el llegaba también la hora de reanudar mi viaje.

Una dulce voz femenina me sobresalto, me gire veloz y delante de mi aparecida de la nada y sin haber hecho el mas ínfimo ruido, como si se tratase de una aparición, una delicada y hermosa dama me increpaba con una sonrisa cautivadora – ¿Que hacéis aquí caballero? -.

La mire embelesado por su belleza, en seguida pude darme cuenta de que era una vampiresa, pálida como la noche, sus largos cabellos rubios caían rizados a lo largo de la espalda, sonreía con dulzura, algo extraño siendo lo que era. Me costo cerrar la boca ante el asombro que había provocado en mi una visión tan irreal, parecía una diosa. – Descansaba – balbuceé torpemente.

Buen sitio habéis elegido – su rostro dibujo una sonrisa burlona. Me ofreció su morada y acepte turbado por su belleza, la seguí por la espesura del bosque hasta una oscura mansión un tanto ruinosa que se escondía entre el espeso follaje. Bajamos por una amplia escalinata hasta el piso inferior, y tras recorrer varios metros que sin duda habían pertenecido a los aposentos de la servidumbre, llegamos al portón de la cripta.

Se volvió hacia mí, me adelante unos pasos para abrir el portón y cederle el paso, a lo que ella respondió con un leve asentimiento y una amplia sonrisa. Me sorprendió gratamente comprobar que aquella cripta se había convertido en una estancia acogedora y elegante, digna de tan hermosa dama.

1 comentario:

  1. Muy bueno.... Nada mejor que un mausoleo para un encuentro encantador...

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