Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

jueves, 10 de junio de 2010

Libro de Valine 27

Miré hacia donde estaba Selil, que esperaba en posición de ataque una nueva pasada del grifo. Elivyän había tirado de Eolion hacia un hueco en la piedra y se mantenía en pie delante de ella, protegiendo a la elfa. Miré de nuevo hacia el cielo, los gritos estridentes de los grifos se escuchaban cada vez más cerca, la vampiresa me hizo un gesto con la mano señalando hacia la parte norte de la garganta y con los dedos de la mano me hizo saber que venían al menos cinco. El elfo cargó su arco y se dispuso a disparar sus flechas contra el alfa que se acercaba encabezando el grupo de grifos.

- ¡Tírale a las alas! –le grité.

- ¡No, a los ojos! –grito Selil.

- ¡No me presionéis! –chilló el elfo, haciendo aspavientos con el arco.

En ese momento Eolion se situó junto al elfo y le dio una palmadita en la espalda para tranquilizarlo, Elivyän la miró de reojo, tensó el arco y comenzó a canturrear mientras soltaba su primera flecha que salió disparada del arco, pero el grifo aún estaba demasiado lejos; la flecha se perdió en la oscuridad sin llegar a impactar. Uno de los grifos se tiró en picado hacia Selil, que lo esperaba inmóvil con su alabarda apoyada en la roca. Segundos antes de que llegara hasta nosotros, levanto su alabarda que se clavó sin dificultad en el pecho del grifo, ella aprovechó la potencia del descenso para impulsar la alabarda que abrió en canal al animal empapándonos de sangre y vísceras. La vampiresa soltó una carcajada y se pasó la lengua por los labios saboreando la sangre que lograba alcanzar, mientras Eolion intentaba limpiar su ropa con las manos haciendo muecas de asco, el elfo gimoteaba porque la sangre había arruinado sus ropajes. Limpié como pude la sangre de mis ojos y busqué en el horizonte la aproximación de los otros grifos que se habían dispersado por un momento y volvían a reagruparse.

A pesar de lo que esperábamos, el dominante se rezagaba y no atacaba en cabeza, con sus gritos parecía controlar el resto del grupo. Elivyän desenfundó su espada, Eolion hacía filigranas con la suya y mientras le hacíamos frente al grifo más cercano, pude ver por el rabillo del ojo como Selil ascendía trepando por la pared rocosa. En ese momento el animal lanzó un picotazo contra el elfo, Eolion le asestó un golpe con su espada hiriéndolo en la pata evitando así que le alcanzara, el animal se revolvió contra ella y la enganchó con una de sus garras. Intentamos por todos los medios que la soltara, di un salto y clavé mi espada en su vientre, el animal lanzó a la chica contra las piedras, Eolion gritó de dolor al chocar y cayó al suelo sin sentido. Elivyän se acercó hasta ella y me hizo un gesto negando con la cabeza. No me dio tiempo a fijarme en nada más, me lancé contra el animal con un ataque de rabia y finalmente conseguí clavarle la espada en el pecho, el grifo comenzó a caer haciendo círculos. En ese momento me di cuenta de que otro animal se acercaba peligrosamente, no tenía tiempo de reaccionar, estaba a punto de arrollarme cuando de repente vi saltar a Selil sobre él. Cayó de rodillas sobre el animal y éste, alertado, giró sobre sí mismo; la vampiresa, con un movimiento ágil, extrajo una daga de su bota y la incrustó en uno de los ojos del animal, retorciéndola más por placer que por necesidad, antes de arrancárselo. Aprovechando el desconcierto del animal descendió hasta quedar de pie sobre su lomo –viéndola, mantener el equilibrio a lomos del animal parecía sencillo, obviamente sólo lo era para ella- y realizó un ataque de torbellino haciendo girar la alabarda en torno a ella. La sangre del animal salió disparada a la misma velocidad que ella había girado impactando contra nuestros cuerpos, haciendo que nos tambaleáramos. Cuando fui capaz de centrarme de nuevo en ella, la tenia junto a mí en el camino, el grifo al que había sesgado las alas se precipitaba hacia el abismo, provocando un gran estruendo al rebotar contra las afiladas rocas. Sin duda si ella no le había matado, lo habría hecho la caída.

La miré, estaba pletórica, la lucha hacía hervir su sangre. No apartaba la vista del oscuro cielo esperando el siguiente ataque.

- ¿Cómo está Eolion? –me preguntó sin volverse a mirarme.

- No he podido comprobarlo.

Elivyän se acercó hasta Eolion, seguía tendida en el suelo sin moverse. Volvió a negar con la cabeza. Selil hizo una breve mueca ante el gesto del elfo pero rápidamente recupero su semblante habitual, como si realmente no sintiese nada.

- Nos queda lo más complicado, ahora es cuando se pone interesante –se giró hacia Elivyän ladeando la cabeza con un brillo de burla en sus ojos- me sorprende que sigas con vida ¿vas a hacer que pierda mi apuesta?

- ¿Vas a hacer que pierda mi apuesta? –respondió el elfo imitando en tono de burla la voz de Selil.

- ¡Mira qué graciosa la señorita gimoteos! –imitando la voz del elfo- me has manchado la ropa de sangre buahhh, me has salvado la vida pero me has puesto pringando mi vestidito de princesita... –resopló- elfos.

El elfo la dejó por imposible y se centró en examinar las heridas de Eolion. Selil y yo volvimos la mirada hacia los grifos que parecían estar trazando un plan de ataque sobrevolándonos en círculos.

- Escuchadme –dijo Selil-, probablemente hayan alertado a los demás y estarán esperando refuerzos, así que para salir con vida necesitamos una vía rápida. Tengo un plan, pero tenéis que distraer al otro mientras me ocupo del alfa. ¿Crees que la muñequita de porcelana podrá hacerlo? Si ves que te retrasa acaba con él, me jodería perder una bolsa de oro.

- Dejadlo ya, ya tendréis tiempo de discutir si conseguimos salir de esta –dije mientras hacia un gesto al elfo que se había puesto en pie dispuesto a replicarle- ¿Cuál es tu plan Selil?

- Si queréis que la elfa sobreviva necesitamos un medio de transporte. Acabaré con el alfa y me haré con su cabeza, con un poco de suerte y viendo la suerte que han corrido los demás, el resto de grifos no se atreverán a enfrentarse a nosotros. No os ofendáis pero vuestra fuerza es insuficiente. Sera mejor que yo me encargue y vosotros… bueno, haced lo que podáis, no tengo mucha esperanza. Y ahora si los niños han entendido el plan, podéis empezar a llamar su atención.

6 comentarios:

  1. Y casi sin poder parpadear tras la publicación anterior, el ansiado momento, el combate, estalla justo cuando más lo esperaba. ¿Y qué decir del fragmento que has escrito hoy? No he podido despegar mi mirada de cada una de las frases que describían certeramente cada movimiento, acción, estocada o reacción que se han producido en esta escaramuza. Ha sido como "contemplar", directamente, la propia acción estando oculto en uno de los recodos de la garganta, siendo testigo mudo y temeroso de esta cruenta lucha.

    Haciendo honor a la verdad, sabía que en cuanto llegara el momento de que nos detallaras como sería el encuentro con los grifos, no me ibas a decepcionar en absoluto. A pesar de que... pueda resultar un poco más costoso describir una pelea que otras situaciones, tengo que decirte que en momento alguno se percibe diferencia en tu habitual y magistral estilo. Lo has vuelto a hacer, y con sobresaliente habilidad. Sea una situación romántica, un pensamiento trágico, un recuerdo enigmático, un encuentro inesperado, una conversación jovial o un instante de peligro, en todas y cada una de estas escenas, siempre sales airosa ;)

    Respecto a lo publicado, me ha sorprendido relativamente que Eolion quedara fuera de combate, pensaba que sería Elivyän o el propio Valine, los primeros y únicos que caerían ante este ataque, considerando la fiereza y habilidad de las dos féminas del grupo. Pero ya he visto que Selil lo ha compensado absolutamente todo, con esa demostración de fiero frenesí y deleite por la sangre en batalla. He vibrado con cada uno de sus movimientos de alabarda y he disfrutado con esos intentos de "humillar" al elfo (yo me lo hubiera tomado con más humor que él jajajaja).

    ¿Y qué es lo mejor de todo? Que todavía no ha terminado la lucha, queda lo mejor... sólo espero que Eolion salga de esta y los dos hombrecillos sepan estar a la altura de esa maestra de armas, señora de la guerra, que es la vampiresa Selil :)

    He disfrutado muchísimo de la publicación, y ya estoy deseando conocer cómo continúa (además de desear otras cosas... sobre todo una de ellas, que sí, que es la ÚNICA).

    Besos, mi amada y "bélica" escritora.

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  2. Amiga escritora, tus excelentes textos me llevan por los senderos de una emocionante aventura, que de forma inquietante leo de principio a final, con la incógnita de como va a terminar cada capítulo, es un placer leer.
    que disfrutes el fin de semana.
    un abrazo.

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  3. Menuda batalla! Me haces sentir que lo estoy viviendo yo! jeje.

    Un saludo!

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  4. Estupendo me dejas helado , enhorabuena.

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  5. Hola preciosa, llevo mucho fuera de de estos parajes… así que tengo mucho que leer.
    El trabajo, ya sabes que no perdona.

    Besazos

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  6. :O
    me he perdido algunos capitulos... ya me pongo al día :)

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