Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

miércoles, 2 de junio de 2010

Libro de Valine 25


Se quedó pensativo por un momento para finalmente reconocer que aparte del relato que le había contado su padre cuando era un crío, nunca había oído de nadie que los hubiera visto y mucho menos que los hubiera visto él personalmente. La idea de que los grifos tan sólo fueran una leyenda me tranquilizó bastante. El camino de la garganta ya era bastante peligroso por sí solo. En cierto modo me sentía responsable del grupo que me acompañaba. Quitando al bardo, que había emprendido el camino por su propia voluntad, las dos mujeres probablemente seguirían en Assen si no se hubieran topado conmigo. Miré hacia la entrada de la cueva: el sol se había escondido entre las montañas, aún no había anochecido del todo, pero no faltaban más que algunos minutos. Las chicas ya habían comenzado a recoger sus cosas. Volví a mira a Elivyän que parecía ausente y le di un toque en la pierna para llamar su atención.

- Prepárate, está anocheciendo.

Nos pusimos de pie y guardamos rápidamente nuestras cosas. No quería demorar la salida, ya que no sabía si más adelante habría donde refugiarse de nuevo y el viaje con Selil nos obligaba a detenernos en cuanto empezaba a amanecer. Aunque me quedaba la tranquilidad de que la vampiresa había recorrido ya en numerosas ocasiones la garganta, y estaba seguro de que conocería todos y cada uno de los rincones en los que guarecerse.

Minutos después, abandonamos la cueva y comenzamos a subir. El camino parecía más escabroso durante la noche. Quitando la vampiresa, que podía ver con total claridad en la oscuridad, los demás tendríamos que poner toda nuestra atención en no tropezar y caer al barranco. Aquellas escarpadas paredes parecían no terminar nunca y el camino remontaba serpenteando por la piedra cada vez más alto. La maleza, que ofrecía cierta seguridad, nos abandonó unos metros más adelante. Ahora el sendero no era otra cosa que piedras y polvo. Selil abría la marcha, conocía el camino mejor que ninguno. También Eolion había recorrido aquel sendero en varias ocasiones, pero nunca sola. Elivyän y yo cerrábamos la marcha, no me gustaba quedarme atrás pero tenía que reconocer que en esta ocasión ella tenía razón: era la más indicada.

Caminábamos en silencio, concentrados en no resbalar o tropezar con alguna piedra. Hacía ya bastante rato que habíamos dejado atrás la seguridad de la cueva. Me di cuenta de que la vampiresa miraba una y otra vez hacia el cielo, también lo hacía Eolion de cuando en cuando. No habían intercambiado una sola palabra entre ellas desde que salimos, tan sólo el bardo canturreaba algo entre dientes, pero en esta ocasión también estaba callado. Intenté afinar el oído al mismo tiempo que oteé el cielo. No había escuchado nada, ni tampoco se veía sombra alguna, pero sin embargo creo que los cuatro sentíamos que había algo más en aquella garganta, algo que nos estaba vigilando desde hacía ya mucho rato. Eolion se rezagó un poco aminorando la marcha. Aceleré el paso hasta que me situé a su lado.

- Unos metros más adelante el camino se ensancha formando una especie de puente escavado en la piedra, podemos aprovechar y descansar un rato –me miró por el rabillo del ojo, me di cuenta de que intentaba ocultarme algo.

- De acuerdo, descansaremos un rato, no sabemos que nos espera ahí delante.

- ¿Lo has notado tú también? No quería alarmar a nadie, por eso no te he comentado nada.

- ¿Qué crees que puede ser? ¿Grifos?

- No lo sé. Podrían ser grifos, pero también podría ser cualquier otra cosa, no sabría decirte –sonrió de medio lado y me pregunto con tono irónico- ¿No eras tú el que no creía que existieran los grifos?

- Me cuesta creer en algo que nunca he visto -le devolví la sonrisa-, pero lo cierto es que no descarto la posibilidad de que nos los encontremos. Ésta garganta es conocida por el peligro que entraña atravesarla, hasta ahora no hemos estado realmente en peligro.

- Tienes razón, he pasado por ésta garganta en varias ocasiones y aunque he de reconocer que nunca vi grifos, pude sentir que había algo ahí que nos observaba… igual que ahora. No sé si serán grifos o no y tampoco sé si deberíamos alegrarnos de que no lo fueran.

Asentí sin mirarla. Era cierto, lo había sentido igual que ellas, algo nos acechaba y con toda seguridad no lo hacía por simple curiosidad. Me pregunté por qué no nos habían atacado aún, quizá esperaban a que bajáramos la guardia o tal vez sólo esperaban a que estuviéramos más cansados. Había sido una buena idea por parte de Eolion que paráramos a descansar, podríamos aprovechar también para comer algo y reponer fuerzas. Nos iban a hacer falta.

3 comentarios:

  1. La aventura continúa y, con ella, como siempre, la emoción y la sorpresa, de que en cualquier momento se pueda desatar esa situación para la que nos preparas en tus publicaciones... o no. Porque si hay que reconocerte algo, es que sabes tratar muy bien el suspense, ya que nos mantienes en vilo prácticamente durante todo el fragmento hasta que termina, a veces de la manera que podíamos imaginar, pero la mayoría, con lo que no esperamos (o con lo que esperamos que pase y no termina ocurriendo jajaja).

    Tengo que decir, como ya sabes, que Valine ha sido un personaje que me ha ido gustando gradualmente, pues en un principio no me hizo mucha gracia que irrumpiera de esa manera en la relación entre Marcus y Drusila. Después, supe reconocer sus sentimientos, especialmente desde que cuenta con un punto de vista propio. No obstante, algunas veces parece bastante ingenuo en sus apreciaciones... o quizá demasiado pragmático. Con esa reflexión de que "sólo es una leyenda", demuestra bastante inocencia, porque cuando un bardo elfo cuenta una historia... es que hay bastante más realidad que mito en ella. Además, se puede ver claramente que Elivyän es un verdadero sabio, yo le haría caso siempre jajaja ;)

    Por lo demás, estoy deseando que llegue ese inminente encuentro, sea con quien sea, porque está claro que alguien o algo los vigila, que el peligro es cerniente y la acción se preciptará maravillosamente bien, como todo lo que escribes. Ese peligroso y agreste desfiladero... no me gustaría estar en su situación, con lo poco que me gustan las alturas jajaja :)

    Por cierto, esta vez sí, haré mención especial a las imágenes que has utilizado para acompañar a lo que has escrito, porque ambas son espectaculares. La primera, que es un fotomontaje chulísimo, me encanta como has ido integrando personajes en la imagen. Y la segunda, que es preciosa... una de mis debilidades, son los cielos estrellados, con la argéntea luna resplandeciente. También es otra de mis debilidades tu novela, no puedo pasar mucho tiempo sin desear seguir leyendo...

    Pero, en realidad, tú eres la principal debilidad... por eso te envío mi amor y mis besos, como cada vez que nos deleitas con tus escritos :)

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  2. Y un descanso antes de aventurarnos en lo que nos deparará ese encuentro con los grifos...
    Relatas genial, guapa!

    Besos desde el abismo

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  3. Conseguido! Ya me he puesto al día! Qué interesante está todo!

    Un abrazo!

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