Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

lunes, 11 de enero de 2010

Libro de Valine 4

Estaba exhausto y debí quedarme dormido; abrí los ojos, incrédulo, la pesadilla que me había perseguido durante tantos años por primera vez no había acudido a mí aquella noche. Tardé un par de segundos en comprender dónde estaba… me incorporé y busqué a Drusila hasta donde me alcanzaba la vista; la llamé, pero no contestó. De un salto me levanté del improvisado lecho donde habíamos pasado la noche y me vestí con apremio. La busqué por la cueva y después por los alrededores. Me dejé caer desolado a los pies de uno de aquellos tremendos árboles: se había ido, ni siquiera me había despertado. Me invadió una sensación de tristeza que no me dejaba apenas respirar… cuando conseguí sobreponerme regresé a casa.

La vivienda me pareció inmensa y vacía, y aún así me ahogaba dentro de ella. El miedo que hasta ahora había sentido al recodar mis pesadillas me parecía una nimiedad al lado del temor que sentía de no volver a verla, de no tenerla de nuevo entre mis brazos, de no poder acariciar su cuerpo gélido pero a la vez ardiente de deseo. Me dejé caer en uno de los butacones sumido en mi desesperación, cerré los ojos para evocar con vehemencia cada uno de sus rasgos con la esperanza de grabarla a fuego en mi mente. Sus enormes ojos claros mirándome embelesada, sus labios finos ardiendo en el deseo de fundirse con los míos, su hermosa melena oscura cayendo por su espalda contrastando con el tono marmóreo de su piel suave, su cuerpo de diosa vibrando con cada una de mis caricias; no podía perderla, me juré a mi mismo no descansar hasta haberla encontrado.

Me levanté tirando de mi cuerpo y subí como pude hasta mi alcoba con la intención de cambiarme de ropa y salir a buscarla. Me senté en el borde de la cama sin saber muy bien qué estaba haciendo, un sabor amargo inundaba mi garganta y tenía un nudo que no me dejaba tragar… por un momento pensé que iba a ahogarme. Me dejé caer en la cama y no sé en qué momento perdí la consciencia.

Me desperté sobresaltado: la horrible pesadilla había regresado pero ahora además sentía un vacio profundo en mi alma, como si me hubieran arrancado el corazón de cuajo. En mi sueño no entendía el motivo por el que me sentía así, pero al despertar era consciente del dolor y el vacío que provocaba en mí la certeza de no volver a ver a Drusila. Me senté en la cama y me quedé mirando hacia el cielo oscuro y cubierto de estrellas. Dejé volar mi mente evocando cada minuto que la había tenido en mis brazos y de nuevo una inmensa tristeza se apoderó de todo mi cuerpo.

Me levanté y me encaminé hacia el cuarto de baño; pasé un rato dedicado a mi aseo personal, me metí en la ducha y dejé que el agua que corría casi fría cayera por mi cuerpo mientras cerraba los ojos en un intento inútil de evadirme de mis propios pensamientos. Regresé a mi dormitorio con una toalla enroscada a la cintura para vestirme y salir en su busca, pero me quedé petrificado al entrar en mi alcoba. Estaba allí, tan quieta como una estatua, mirándome con sus ojos en un gesto que me pareció inexpresivo; me quedé paralizado. Por un segundo pensé que lo estaba imaginando y no sabía si acercarme y besarla o restregarme los ojos. Pareció darse cuenta de mi asombro y su boca se curvo en una sonrisa dulce y seductora, tendió su mano hacia mí y me dijo – Ven, tenemos que hablar – Me acerqué despacio hasta ella sin saber muy bien cómo comportarme.

14 comentarios:

  1. Pocas sensaciones han de existir en esta vida tan acongojantes y desesperadas, como sentir que has encontrado la razón de tu existencia, el hálito que te hace respirar, el compás que marca los latidos del corazón, el amor verdadero, en cada rasgo y en cada pulsación... y, tras unas horas de intensa pasión primordial, sentir que se esfuma entre tus brazos... y que te aniegue la ominosa incertidumbre de que puede que no vuelvas a ver nunca más a esa persona.

    También he de decir que pocas personas logran transmitir esas impresiones de una manera tan penetrante y efectiva como tú, pues esa portentosa habilidad literaria y descriptiva facilita mucho que se pueda extrapolar cualquier tipo de sentimiento de la novela hasta nuestros propios sentidos y percepciones.

    Para el lector novel, que no conozca el resto de tu romántica Pasión Oscura, será una lectura mucho más profunda que la mía, que la he leído por completo y sé que lo que constriñe el alma de Valine pronto alcanzará alivio...

    ... un alivio que en este mismo capítulo llega, en las últimas líneas, cuando parece cumplirse au exasperante deseo de volver a tener a Drusila entre sus brazos, para surcar su cuerpo con sus caricias, besar sus labios con hiriente anhelo y hacerle partícipe de su calidez y sus pasiones.

    Y es que, cuando algo se desea con tanta afán, con tanta ansía y, especialmente, con tanta necesidad, tú y yo sabemos que ni el destino ni el universo en su conspiración pueden evitar que los sueños de este tipo de cumplan ;)

    Cada vez me gusta más Valine, porque ahora veo cómo es capaz de amar... y sé que podría hacer feliz a Drusila, si no fuera por su imperecedero amor por Marcus.

    Ahora a seguir disfrutando con cada capítulo... y temiendo que llegue el inexorable final... qué difícil lo tienes para culminar la novela jajaja

    Ya sabes dónde te espero ;)

    Infinitos besos con aroma a deseo y sabor a amor verdadero :)

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  2. *Silbo disimuladamente mientras me marcho mirando distraído hacia los lados, tras haber dejado un inmenso ladrillo publicado en el blog*

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  3. Algunas veces hay que tener cuidado con lo que se desea... ya que se consigue.

    Grandes pasiones se han mantenido en la distancia y a la hora de los encuentros han quedado en nada o han sido volcanes estallando continuamente.

    Fantástico.

    Un cálido susurro.




    John W.

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  4. Ven tenemos que hablar... con esa sinuosa imagen que nos has relatado,aishh... pues lo dice todo!
    Y a la espera de la charla nos quedamos!

    Besos desde el abismo

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  5. olas!! genial post chica recién regreso d vacaciones y checo tu blog esta mejor q nunka1!!!
    oh!! bn besos que os vaya bn!!!
    bye tc tkm

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  6. si prolongas mucho más esta novela,te será muy dificil ponerle punto final,y el dia que lo hagas algo de ti morirá con ella,o quizá toda tú.

    un silencioso abrazo desde el olvido

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  7. Te va a quedar un libro magnífico,
    enhorabuena.

    Que tengas una feliz semana
    un abrazo
    RMC

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  8. Siempre me quedo con ganas de más!! jeje.

    Un abrazo!

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  9. Es difícil hacer una critica constructiva a este tipo de textos. Porque el texto lo dice todo y lo explica todo. pero existe la magia de por medio de hacernos leerlo.

    Un saludo y adelante.

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  10. Vaya: que habilidad tienes para entrelazar las historias de esta trilogía hasta volver a formar un todo. Y que habilidad para dejarnos esperando la conversación entre los dos en la próxima entrega.

    Besos, Susurros.

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  11. Susurros, escribí algo para tí y Maldoror en mi Isla. Abrazos y besitos cubanos.

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