Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

sábado, 10 de abril de 2010

Libro de Valine 12

Miré a la elfa, parecía que algo había llamado su atención. Torcí la cabeza siguiendo la dirección de su mirada. Había interrumpido su diálogo para concentrarse en mirar a una mujer que se había detenido al otro lado de la plaza. La observé un momento, sin duda era una mujer de su raza y por la forma de reaccionar de Eolion supuse que se conocían, pero que no debían ser precisamente buenas amigas.

- ¿La conoces? -pregunté mientras señalaba a la mujer con un gesto de la cabeza.

Asintió sin apartar la mirada de ella, que seguía apoyada en uno de los arcos de los soportales que rodeaban la plaza. No parecía ir armada y a simple vista tampoco parecía peligrosa, pero sin embargo mi acompañante tenía en tensión cada uno de sus músculos. Parecía preparada para entrar en combate en cualquier momento.

La otra mujer seguía en el mismo lugar, no podía verle la cara ya que llevaba echada la capucha de la capa que cubría su cara por completo. Sólo algunos mechones de su larga cabellera rojiza asomaban por uno de los lados de la capucha. Me sorprendió bastante que una mujer que se cubría sin embargo vistiera de un color bastante llamativo, su ropa era de color granate, tan sólo algún adorno en negro en sitios muy puntuales rompían la armonía de color de sus ropajes. Me pregunté si sería una especie de hábito o de uniforme de alguna congregación o de algún clan de la zona.

Eolion se levantó de un salto y puso unas monedas de oro sobre la mesa mientras buscaba al dueño con la mirada entre la muchedumbre. Cuando lo hubo localizado le hizo un gesto con la mano, bajó la mirada hacia mí y sin más explicaciones me dijo –En marcha, tenemos que salir de aquí ahora mismo –no entendía nada, pero había decidido confiar en ella y así lo hice. Cogí mis enseres tan rápido como pude y la seguí esquivando a los lugareños. Mi curiosidad iba creciendo a medida que nos alejábamos de la plaza. ¿Quién sería aquella misteriosa mujer? Y ¿Por qué motivo había puesto en guardia a mi nueva compañera de viaje? Aceleré el paso para no perderla de vista, parecía casi imposible que pudiera andar tan rápido, tanto que me costaba seguirla. Cuando consideró que nos habíamos alejado bastante, comenzó a aminorar la marcha, la alcancé en un par de zancadas y me puse a su altura.

- ¿Vas a contarme a que ha venido esto? ¿Quién era esa mujer de la plaza?

Me miró sorprendida, supongo que no había reparado hasta ese momento en que me había dado cuenta de lo nerviosa que la había puesto la presencia de esa mujer en la plaza y de que a consecuencia de eso había salido del puesto de comida precipitadamente. Volvió a mirarme, como dudando de si debía contármelo o sencillamente cambiar de tema. Supongo que pensó que yo no dejaría que las cosas se quedaran así: suspiró profundamente y giró de nuevo la mirada hacia el camino…

- Se llama Camil… Camil de Symbelmont.

5 comentarios:

  1. esta trama me sigue pegando aun más a tus letras. es un verdadero gustazo emocionarse con tu creatividad.
    un abrazo

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  2. Cuando la habilidad narrativa y descriptiva es tan alta, se pueden crear situaciones en las que el lector verdaderamente se funde con la historia, sintiendo cada uno de los acontecimientos como si le acaecieran a sí mismo. Y, en este caso, puedo afirmar con total certeza que has logrado transmitirme por completo esa sensación de tensión y alerta que impregna cada uno de los momentos de este engimático encuentro entre el gentío.

    Me gustaría volver a incidir en algo que comenté hace bastante tiempo, pero no puedo evitar perserverar en ello, ya que es una obviedad que los protagonistas de esta novela tienen un carisma desbordante, por lo cual es sencillo poder equipararse en muchas ocasiones a sus pensamientos, actuaciones o sentimientos. Pero hay que reconocer que el resto de personajes que aparecen en la obra no desmerecen en absoluto a los principales, porque Eolion me está resultando realmente interesante. Y qué decir de esta sombría y temible Camil... cualquier cosa puedo esperar de ella, y ya estoy deseando descubrir qué es lo que ha motivado esa reacción en la compañera de Valine.

    Pero conozco muy bien a la autora y sé que disfruta dejando las mieles literarias en nuestros labios, para que las saboreemos ligeramente y después apartarnos la ambrosía para volver a por más en la próxima publicación jajaja

    Y no sólo las mieles literarias, hay otro tipo de néctares que también hay que buscar en esta vida, pero creo que tengo la llave para encontrarlos y persona de quién obtenerlos... ;)

    Te mando sólo un besito por aquí, ya sabes dónde, el resto me los reservo para la intimidad :)

    Sigue soñando, amor, lo haces como nadie.

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  3. Hacia tiempo que no venia a visitarte ni a leer tus relatos.
    Sigues atrapando con esta historia.
    Un saludo

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  4. Ya sabes qué pienso de tu inmensa e inagotable habilidad al escribir y de cuánto disfruto tus personajes, tus mundos y sus revelaciones. Te dejo besitos cubanos en esa frente hermosa coronada por la diadema del talento. Abrazos, musa mía.

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  5. /\_/\
    =^.^=
    la intriga y la tensión del relato llevado por tu fervorosa pluma, crean esa sensación de estar flotando en medio de la escena, como espectador o participe de su trama¡¡¡¡
    Un beso my Pasión y sigue sumergiéndonos en tu arrolladora oscuridad¡¡¡¡

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