Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

viernes, 23 de abril de 2010

Libro de Valine 15

- La observé durante un rato. Siempre me he preguntado si ella notó que lo hacía, pero es una de esas cosas que no llegas a preguntar nunca. Quizá no le importaba en absoluto, ya que todas las miradas se centraban en ella, lo cual no era de extrañar ya que, además de ser muy bella, resultaba bastante misteriosa. Aunque pensándolo bien, tal vez sólo lo era para mí, supongo que para el resto de los clientes y a juzgar por el miedo que sentían, era una mujer muy popular. No pidió nada, se limitó a ocupar una mesa y sentarse a esperar como si dispusiera de todo el tiempo del mundo, sin prisa. Al cabo de un rato entraron en el local dos guerreros, ataviados con sus relucientes armaduras, los yelmos bajo el brazo y las espadas enfundadas. Si hasta ese momento la misteriosa dama había gozado de toda mi atención ahora con más motivo.

Hizo una pausa, no sé si para descansar o si esperaba que yo hiciera alguna pregunta, pero lo cierto era que su historia me seducía y no deseaba que mis preguntas la apartaran de lo que estaba contando. Con un gesto de la cara la animé a seguir hablando. Sonrió complacida.

- Saludaron con una inclinación de la cabeza y tomaron asiento. Desde mi oscuro rincón no podía escuchar lo que hablaban… pero según pude observar, uno de ellos era un oficial de alto rango, y fue con ese con el que ella mantuvo la conversación casi todo el tiempo. Aproveché el momento para observar con detenimiento a los guerreros. Eran dos jóvenes apuestos, iban ataviados con sendas armaduras de algún metal plateado que relucía como la misma luna. Los remaches de la gola, los cordales y las grebas parecían de oro pulido y en la tarja el mismo emblema: un puño cerrado que sostenía un báculo del cual salían dos rayos. Un escalofrío recorrió mi espalda, eran sin duda los Uruk-Mussúm.

- Los guerreros de los que me hablaste ¿Qué querían esos hombres de La Dama?

- Más tarde supe por ella misma que también formaba parte de la cofradía. Como ya te he dicho fue de su mano, bajo su tutela, como entré a formar parte de los guerreros de Mussúm.

- Continúa, por favor.

- Bien, esperé paciente a que los guerreros abandonaran el local. La mujer tomó su capa y se la echó por encima de los hombros, abrochando el único botón que se hallaba sobre su hombro derecho y salió del local con su paso majestuoso. Los lugareños parecieron respirar tranquilos tras las salida de la mujer. Dejé sobre la mesa mis últimas monedas y salí tras la mujer casi corriendo, no quería perderla de vista sin haber hablado antes con ella; era la última oportunidad que se me presentaba de entrar a formar parte de esa comunidad y no podía dejar que se me escapara. La alcancé unos metros más adelante, se detuvo y sin girarse hacia mí me preguntó quién era y por qué la seguía. Hablamos durante un rato mientras caminábamos hacia el templo y unos metros antes de llegar se detuvo. Fue entonces cuando me miró a los ojos. Sus pupilas enmarcadas por un extraño iris de un tono malva se clavaron en mí y sin alterar uno solo de los músculos de su rostro me dijo que debíamos separarnos antes de llegar al templo. Después me aseguró que volveríamos a vernos. Estuve segura de que sería así, no dudé de su palabra ni un solo segundo.

- Entonces, ¿volviste a verla?

- Por supuesto, nuestros encuentros se sucedieron hasta que llegamos a convertirnos en buenas amigas. Aunque siempre se mantuvo entre nosotras el respeto que le debes a tu mentor. Selil, que así se llama la dama, me enseño todo lo que sé sobre el arte de la guerra. Es una guerrera mítica, la mejor entre todos los guerreros del reino. Respetada por los que la conocen y temida por todos.

- ¿Quién era ella?

Sonrió y en ese momento supe con total seguridad que me dejaría con la incógnita. Se pasó la mano despacio por la tripa y me preguntó si sentía hambre. Estaba seguro de que no me serviría de nada insistir, así que opté por asentir con la cabeza. Sacó su arco, colocó una flecha en él sin tensar la cuerda y se alejó en busca de algo de caza. Mientras esperaba, decidí encender una hoguera para que el rescoldo estuviera listo cuando Eolion regresara con la caza. Fue en ese momento cuando reparé en la zona en la que habíamos pasado la mayor parte de la tarde. Era un claro al lado del camino, estábamos rodeados de bosque y tan sólo el sendero que serpenteaba entre los arboles rompía la monotonía del paisaje que ofrecían los troncos. No me había dado cuenta hasta ese momento de que el sonido del bosque había cambiado: de los trinos de los pájaros y los ruidos de pisadas sobre la maleza que cubría el suelo de algún que otro animalillo curioso, había dado paso a los sonidos de la noche. El olor a tierra húmeda mezclado con las jaras inundó mis sentidos. No muy lejos se podía escuchar el ulular de un búho. Prendí el fuego con algo de madera que recogí sin alejarme demasiado de nuestro improvisado campamento. Cuando las llamas estaban comenzando a calmarse apareció Eolion, con un par de perdices clavadas aún en las flechas. Pasamos un rato animado, cenando y hablando de lo que nos podría deparar el viaje… y cuando hubimos terminado, después de levantar el campamento, volvimos al camino. En ese momento no tuve dudas de que junto a esa elfa tendría posibilidades de dar con mi destino.

6 comentarios:

  1. Si suelo empatizar bastante con Valine en cuanto sentimientos hacia su amada Drusila, creo que en esta ocasión vuelvo a coincidir con él, ya que yo también me siento totalmente cautivado por este fascinante personaje, que es Eolion y, por supuesto, magnetizado por completo por su historia, que a fin de cuentas es una intrahistoria apasionante dentro de tu increíble novela :)

    Cada detalle con el que nos deleitas, cada instante que recreas con tus palabras, me hace sentir espectador e intérprete de todo cuanto narras y describes. En este caso, ha sido como si escudriñara cada uno de estos encuentros entre la legendaria Selil y la no menos carismática Eolion, en su destino hasta convertirse en una verdadera guerrera entre los Uruk-Mussúm.

    Y en referencia a esto último, me encanta como vas desarrollando tu propia mitología de términos dentro de tu obra, como además de los elementos arquetípicos dentro de la fantasía oscura, vas agregando los tuyos propios, con la ficticia terminología de tu mundo, lo cual le da mucho más vida a todo y lo hace más personal si cabe.

    Por eso no me cansaré de insistirte en que esta novela, tu arrebatadora Pasión Oscura, tiene un grandioso destino, sólo hay que atreverse a emprenderlo. Si Valine estaba seguro de que encontraría lo que busca junto a Eolion, tú has de creer lo que te digo jajaja ;)

    Por cierto, creo que ya he encontrado otro rasgo similar entre uno de los personajes femeninos con el de su escritora... también le gusta contar historias en "fragmentos" y disfruta viendo a sus lectores esperar para seguir sabiendo...

    Y no sólo en lo que se refiere a la lectura, sé de buena mano, en otro sentido, que también resulta placentero contemplar como alguien espera, poniendo a prueba su paciencia... ;)

    Me has dado una enorme alegría cuando he visto que publicabas tanto, cariño... pero lamento decir que necesito más, ¡mucho más!

    Besitos con sabor a siesta vespertina y aroma a vainilla.

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  2. Musa mía, ya sabes cómo pienso y cómo siento sobre ti y sobre tu arte. Una alegría enorme que estés publicando con más frecuencia. Buen indicio. Sigue regalándonos tu arte consumado. Besitos cubanos.

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  3. imágenes muy creativas, de película.
    un abrazo

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  4. \\\///
    (ç_ç)
    tu obra me cautiva mi Pasion¡¡¡Tus letras me atraen como el dulce aroma de las flores a los abejarros.
    Un beso oscuro¡¡¡

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  5. Jo... y me había perdido algún post atrasado... pues espero descubrir también junto a aquella elfa su destino...
    Besos desde el abismo

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  6. Seguramente todo es inevitable, acá estoy acompañándote disfrutando de una entrega más de la que nos tienes acostumbrado.

    un fuerte abrazo

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