Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

domingo, 22 de marzo de 2009

Libro de Marcus - 3.

Tarde bastante tiempo en comprender lo que me estaba pasando. No volví a ver a Ross ni a mi familia, tampoco pude volver a la abadía, por el contrario me dedique a transitar de un sitio para otro sumido en la desesperación y la profunda angustia que me provocaba la muerte de mi dulce Alissa. A medida que pasaba el tiempo iba perfeccionando mis dotes de seductor. Me convertí en un ser capaz de atraer a cualquier mujer que deseara esclavizándola con la mirada, convertirla en un ser carente de toda voluntad, con un único pensamiento centrado en su mente, entregarse y sucumbir a mis deseos.

Sin embargo, la verdadera seducción que ejerce un vampiro, el éxtasis pleno, mezcla de dolor y de pasión, mas allá de cualquier orgasmo, el placer mas sublime, es el momento del abrazo, la mordedura en el suave cuello de una mujer entregada, desinhibida, sin ofrecer resistencia y con el único deseo de ser poseída. Durante siglos me entregue con total dedicación al deleite de los placeres carnales.

Pasaron los años, me había convertido en uno de los seres mas letales de la noche. Uno de los clanes mas antiguos declaro una caza de sangre contra mi, molestos sin duda, por mi creciente popularidad. Había llegado el momento de abandonar la ciudad que me vio nacer y ampliar mis horizontes.

Corría el año 1267 cuando llegue a una hermosa ciudad. Mis correrías me habían llevado de un sitio a otro, sin llegar a quedarme demasiado tiempo, unas veces tenia que salir huyendo perseguido por hombres armados hasta los dientes y otras por hastío o aburrimiento. La oscuridad de la noche fue mi cómplice, paseé por sus callejones en busca de algún sustento, y de un sitio donde resguardarme al llegar la madrugada.

Llevaba horas andando cuando me fije en un local, en una calle a las afueras, tenia tapiadas las ventanas, obviamente estaba desocupado, con gran agilidad forcé la entrada. Estaba amaneciendo cuando corrí, las gruesas cortinas ajadas que cubrían el único ventanuco que no estaba tapiado. No se cuanto tiempo estuve tirado sobre aquel raido colchón.

Escuche unas voces acercarse, me acerque movido por la curiosidad y oculto tras las cortinas del ventanuco, vi venir a dos hermosas jóvenes, hablaban animadamente, sus risas inundaban toda la calle. Se pararon justo delante del pequeño local, me situé en un ángulo en el que podía verlas con mas claridad.

En ese momento se giro para mirar al fondo de la calle, era la joven más hermosa que jamás en mi larga existencia había contemplado. Llevaba un traje blanco, ceñía su cintura con un lazo de terciopelo azul marino, la amplia falda dejaba adivinar sus largas piernas. Su cabello negro como la misma noche caía por su espalda hasta la cintura. Poseía unos enormes ojos de un azul cristalino, sus labios sensuales me provocaron sentimientos de lujuria.

Esa dulce dama de cabello oscuro y mirada tierna, despertó en mi sentimientos que creía imposibles para las criaturas de la noche. Se me habría desbocado el corazón si aun me latiera. Sonrió y en ese momento me cautivo para toda la eternidad. Pensé para mi: “Serás mía pequeña.”

1 comentario:

  1. veo ke tienes una fascinacion por lo vampiresco , nunca habia leido una historia de Marcus , esta buena ... creo ke los vampiros no descanzan nunca ... viviendo para siempre sin la luz del sol ... supongo ke si te gustan los vampiros , te gusta la sangre tambien ... a mi tambien me gusta ... pero creo ke desde otra perspectiva , bueno un beso sangriento jajaja
    <(+_+)>

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