Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

sábado, 29 de agosto de 2009

Libro de Marcus - 22.

La llevo de la mano hasta los tronos y después de tomar asiento por fin se digno a dirigirse a mí, - ¿Y bien? ¿Qué te trae a nuestra morada después de tanto tiempo? – su voz no denotaba hostilidad, me acerque en un par de zancadas, procurando que mis palabras no resultaran vanidosas, sin duda Rolan ya lo era bastante como para haberlo tomado a mal. Me invito a sentarme, estuvimos hablando durante mucho rato sin entrar en detalles escabrosos del trayecto que habían tomado nuestras vidas después de que nos separáramos hacia ya casi un siglo. Tengo que reconocer que no esperaba que mi estancia en la morada de mis viejos “amigos” discurriera tranquila y apacible, resultando incluso agradable.

No me di cuenta del momento en que la conversación se puso más tensa, quizá cuando Silmarien me pregunto por Dru con un brillo perverso en su mirada y una sonrisa de malicia se dibujo en sus labios. No tenía intención de dejarles saber más de lo necesario sobre Dru, no deseaba darles armas a mis enemigos, a pesar de que la entrevista había discurrido por vía amistosa hasta ese momento, intuía que esa tranquilidad se iba a romper en cualquier momento. En ese momento el hechicero surgió de entre las sombras bisbisando palabras ininteligibles, los tres nos volvimos hacia él que parecía completamente ausente, Rolan se levanto de un salto y se quedo rígido mirándole, Silmarien avanzo despacio hacia Maia, la tomo de la mano y ambas desaparecieron por la puerta del fondo, Maia canturreaba algún tipo de cancioncilla que no fui capaz de descifrar. En cuestión de segundos el salón se quedo vacio, solo el hechicero, Rolan que no había movido un solo musculo y yo, que observaba perplejo.

El viejo siguió conjurando durante un rato que se me hizo eterno, de pronto sus conjuros cesaron, pareció quedarse en calma y Rolan volvió de su extraña abstracción, su rostro se mantenía inexpresivo, sin embargo sus ojos permanecían llenos de ira y frustración, con un ademan de la cabeza me indico que le siguiera, apresurando el paso hacia la puerta que conducía a la calle. - ¿A dónde vamos Rolan? – susurre entre dientes un poco aturdido aun por la escena que acaba de contemplar. – Vamos de caza – su voz sonó áspera y socarrona. No volvimos a cruzar ninguna palabra durante el resto del camino, aceleramos la marcha nada más abandonar los subterráneos. Enfilamos a gran velocidad por los oscuros callejones de la ciudad que a estas horas parecía estar completamente vacía. Esa sensación me recordó que llevaba varios días sin alimentarme, la idea de la cacería me había parecido bastante buena, pero me desconcertaba el episodio vivido un rato antes.

5 comentarios:

  1. Me paso para despedirme hasta la vuelta. Me llevo la tarea de vacaciones, y así espero para la vuelta haberme leido, al menos, el Libro de Drusila (espero no fallarte) y ya te comentaré a mi regreso.

    Un beso, Susurros.

    ResponderEliminar
  2. Paso a leerte y a desearte un buen fin de semana o por lo menos lo que queda de el....
    Te leo cada dia aumque no te deje comentario...
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Bueno, Susurros, hoy me la lectura ha concluido con siete post de un tirón: así he concluído el mes de Agosto. Como retomo tu lectura cuando puedo, y esto es de tarde en tarde, vuelvo a sorprenderme de tu manera de escribir: no sólo de la forma, con esa capacidad descriptiva que te precede y esa exquisita manera de colocar cada palabra en su justo sitio, sino del propio fondo... Porque también me sorprende la capacidad que tienes para crear todo un mundo no sólo de personajes sino de distintos escenarios donde aquellos finalmente van formando la historia.

    En fin, Susurros, de verdad que me apena no poder leer ni tanto, ni tan seguido... El maldito reloj, fiscal sempiterno de nuestras vidas.

    Besos.

    PD. Curiosamente, incluido este post, me he cruzado con dos comentarios mios, jajajaj...

    ResponderEliminar
  4. ¡Ah! Por cierto me he quedado con una duda: en el capítulo 17 creo que es, el personaje de Vaië que dices que es una Elfa ¿que relación puede tener con los vampiros? Me ha llamado la atención igual que a Virginia, que también te dijo algo en su comentario.

    Mas besos.

    ResponderEliminar
  5. Tienes razon no queda claro que se trata de otra vampira.

    Lo arreglare. Gracias.

    Besos.

    ResponderEliminar