Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

martes, 1 de septiembre de 2009

Libro de Marcus - 23.

Nos adentramos en el bosque que lindaba por el norte con la ciudad, Rolan se detuvo por un momento como dudando en qué dirección deberíamos seguir, pero reanudo la marcha a la misma velocidad que habíamos mantenido durante todo el recorrido. Entre la espesura del bosque pude divisar un claro, la tenue luz de luna dibujaba los contornos de al menos cuatro figuras, fuimos aminorando la marcha hasta entrar en el claro, nos quedamos clavados en el borde, en ese momento las figuras se reagruparon en el centro, observe a Rolan por el rabillo del ojo, intentado adivinar cuál sería su siguiente paso.


Una de las figuras se acerco a nosotros custodiada por las otras tres, por su porte y su contoneo al andar me di cuenta de que se trataba de una mujer. Al llegar casi a nuestra posición se detuvo, nos saludo para centrar su interés inmediatamente en Rolan. Mire con desconfianza a mi alrededor, comprobando que no hubiera alguien más escondido entre las sombras del bosque, tras comprobar que estábamos solos centre mi atención en los tres tipos que la acompañaban, intentando valorar cuales serian nuestras posibilidades en el caso de una confrontación. Eran tipos fuertes, pero no más que nosotros, aunque para nuestra desgracia nos doblaban en número, si se producía un enfrentamiento era muy probable que saliéramos mal parados.


Me saco de mi abstracción la mano de la mujer que había extendido hacia mí con el claro propósito de que se la besara, tome su mano y sin apartar la vista de sus ojos se la bese dedicándole una seductora sonrisa, ella devolvió el gesto sonriendo también, entonces centre mi atención en la conversación que mantenían ella y Rolan, al parecer eran aliados, eso me tranquilizo bastante. La mujer nos pedía ayuda, los licántropos con los que me cruce en el bosque habían entrado en su territorio, era una manada grande y devastadora, ya habían liquidado a varios de sus esbirros. Parecía desesperada.

1 comentario:

  1. Cada vez me interesa mas esta historia....
    Esperando siguiente post...

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