Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Libro de Marcus - 56.


Se acercó a la chimenea, cogió las tenazas de hierro forjado, se acuclilló junto a la lumbre para colocar uno de los troncos que había caído hacia un lado consumiéndose sin llama, una vez que lo hubo colocado sobre los otros, dejó la herramienta a un lado y tomó entre sus manos un fuelle de maderas nobles y piel de oveja para azuzar el fuego. Siempre me llamó la atención el gusto obsesivo que tenía Emaleth con el fuego en el hogar. Comenzó a hablar sin volverse a mirarme, como si yo no estuviera allí y hablara con Raven. El cuervo se acercó hasta el filo del palo más cercano a ella, creo que realmente existía tal conexión entre ellos que el córvido sabia cuando la vampiresa hablaba con él.

-Tú y yo estamos malditos Raven, amigo mío… estamos condenados y no sólo a la eternidad.

Fue entonces cuando resolví formar parte de la conversación que sin duda Emaleth estaba evitando mantener conmigo. Me incorporé en el asiento apoyando los codos en las rodillas, mientras ella había dejado el fuelle a un lado del hogar y estaba acariciando al cuervo con el dorso de la mano, me miró fijamente esperando mi reacción. Esperé paciente a que estuviera preparada para contarme lo que estaba pasando, aunque en mi interior la curiosidad se iba haciendo cada vez más fuerte.

- Supongo que sabrás que hace ya casi un año desde que volví a despertar –hizo una pausa esperando mi respuesta.
- Lo sé, Valkiria me lo contó en alguna ocasión pero no me dio detalles, tan sólo que Selil te trajo de vuelta con magia negra –contesté mientras asentía con la cabeza. Me miró esbozando una sonrisa amarga.
- Así es, ella me trajo de regreso. Mentiría si te dijera que fui consciente de donde estaba o de lo que sentí mientras estuve allí –seguía acariciando al cuervo distraídamente mientras hablaba conmigo– pero de algo si estoy segura Marcus, tan segura como estoy de que tú y yo estamos hablando de ello ahora mismo. Hay algo dentro de mí, algo que según van pasando los días me controla cada vez más, algo que me consume –tiró de uno de sus guantes de encaje negro y me mostro el antebrazo; lo examiné con cuidado-. Al principio –prosiguió con su relato– tan sólo era una mancha, algo informe, borroso, una mancha que más que doler molestaba, pero poco a poco ha ido perfilándose, tomando forma… y según la mancha se va definiendo noto como el mal que me consume crece dentro de mí, toma fuerza en mi interior y día a día lo voy viendo más claro –giró la cara hacia el cuervo y le dedicó una sonrisa abatida–, este símbolo representa a un cuervo con las alas desplegadas, es aquél que se te llevó amigo mío –su melodiosa voz pareció quebrarse al pronunciar las últimas palabras.

Me quedé un tanto aturdido, no supe que decir ni que hacer en ese momento, sentía la necesidad de tranquilizarla, pero las palabras huyeron de mi boca, sólo pude mirarla perplejo. ¿Cómo era posible que Emaleth portara algo tan terrible en su interior? Algo que la consumía lentamente, ¿pero que podía ser? ¿Por qué Selil no lo había previsto? Tantas y tantas dudas me invadían en ese momento que no pude articular ni una sola palabra. Emaleth notó mi turbación y continuó hablando.

- Desde que ese cuervo apareció en mi muñeca he ido experimentando cosas cada vez más extrañas, cosas que nunca antes de El Despertar me habían sucedido. Lo he estado ignorando cuanto he podido, pero sé que, más bien temprano que tarde, tendré que afrontar la realidad. Tendré que marcharme… hasta que consiga averiguar qué es esto que porto, o al menos, consiga dominarlo. Lo entiendes, ¿verdad, Marcus? –me instó intentado que volviera a centrarme en la conversación y pudiera abandonar, al menos de momento, la conmoción que me había supuesto enterarme de aquella espantosa noticia.
- Vas a marcharte entonces –balbucí en un tono de voz que sonó un poco grotesco.
- Así es, he de hacerlo. Pero tú puedes quedarte en mi casa todo el tiempo que necesites, puedes disponer de mi casa como si fuera la tuya, toma –extendió la mano para ofrecerme la llave del caserón.
- Te lo agradezco Emaleth, supongo que sabes el motivo que me trae de vuelta –dije mientras la cogía.

19 comentarios:

  1. Fascinante y, al mismo tiempo, trágico, el sino de Emaleth, en el que has podido imprimir a cada una de sus palabras esa angustia que la debe estar atenazando en estos momentos, la misma que muestra Marcus cuando conoce la nefasta noticia, plasmada en ese estigma en su brazo.

    Con esta elaborada narración y prodigiosa descripción has despertado en mí, aún más si cabe, mi interés por este personaje, de atrayente carácter y oscura elegancia. Sin duda, la terrible maldición que la extingue impregna todo el relato y lo dota de una personalidad especial, haciendo que incluso olvide, por un momento, la trama principal de tu novela para sumergirme por completo en esta.

    Qué enorme placer que tus publicaciones no se demoren tanto, pues eso implica que te encuentras en un estado de especial inspiración y esa siempre es una maravillosa noticia ;)

    He gozado mucho con la desgarradora historia de Emaleth, espero que la continúes desarrollando de alguna manera, aunque sé que los verdaderos protagonistas de tu historia son Marcus, Drusila... y puede que alguien más.

    Apasionados besos desde la orilla de nuestro mar :)

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  2. BUENOS DIAS SUSURROS ESCRIBES GENIAL AMIGA, QUE TENGAS UNA MUY BUENA SEMANA
    ABRAZOS DE TU AMIGO
    CHRISTIANNNNN

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  3. Fascinate el mundo interior de EMALETH.
    Me ha gustado muchismo este relato .
    Saludos.

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  4. Emaleth tiene un mundo interior fascinate, te engancha de principio a fin.
    Un relato magistral.
    Saludos

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  5. Estas bordando una historia fantástica escrita extraordinariamente. Creo que ya te lo he dicho en alguna ocasión, pero como abundar en lo bueno no estorba...

    Me he de confesar adicto a tu blog.





    John W.

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  6. Me encantan todos los libros de anne rice, son simplemente increibles, un saludo, muy buen blog

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  7. \\\///
    (Ó_Ó)
    el relato esta para los dioses mi pasion, un lujo pasar a leerlo¡¡¡
    Un besito y buena semana¡¡¡¡

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  8. Vaya con la marca del cuervo!! ¿a dónde le llevará en su interior...? aishhh... como nos dejas siempre con ganas de más.

    Besos desde el abismo

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  9. Niña ¿por qué me llevas a Emaleth? Espero poder conocerla un poco más. Aunque tal vez mujeres como ella no sean mi destino.

    Besos

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  10. Te felicito por tu forma de escribir y por tu blog, es un placer leerlo y me sirve de inspiración. Un saludo.

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  11. No puedo negar que me resulta un blog original y a la vez extraño, por la forma que tienes de expresarte, por medio de una historia por capítulos.

    Por lo que he leído, veo que escribes muy bien y parece una historia muy interesante y misteriosa.
    Aunque me he perdido mucho, perocuraré pasar y engancharme, creo que merece la pena.

    Enhorabuena por el blog y un saludo.

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  12. Buenisimo, me ha enganchado de principio a fin, no he podido dejar de leer hasta llegar a su fin.
    Escribes muy bien.
    Besazos

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  13. Muy buena! Pobre Ema me da pena y Marcus en su bùsqueda queda en el caceròn.

    Besos

    Noe

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  14. esto fascina!!
    me encanta, cada linea te atrapa
    besos

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  15. el relato, las imágenes... super bacan, me encantó tu escrito. un abrazo.

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  16. Paso a por mi racion de Marcus y a desearte un muy buen fin de semana....sin escesos eh..?

    Besos!!!

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  17. oh!!! me encanta y tus imágenes están encantadas que lindas!!!! si!!1

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  18. A excelência da escrita parabéns Beijos.

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  19. Mi hermoso y bello susurro nocturno ademas de una excelente descriptora de entornos y todo cuanto se te pasa por esa maravillosa cabecita he de añadir que eres una fantástica creadora de personajes Emaleth es fascinante y el relato es simplemente genial y adictivo asi nos tienes a todos en ascuas ;)
    Mil besos preciosa....

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