Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Libro de Marcus - 58.


La calesa tapizada en terciopelo granate llevaba las cortinas corridas; el interior se mantenía bastante oscuro, aún así no podía salir de mi asombro. Me dejé caer en uno de los asientos frente a la dama que ocupaba el carruaje. Ataviada con un elegante traje de terciopelo negro, un escote generoso que dejaba al descubierto sus hombros, mangas de murciélago acabadas en una diminuta puntilla negra, bordado en pedrería y falda de miriñaque adornada con cintas de raso negro otorgándole un porte de gran dama. Adornaba su pronunciado escote con una gargantilla de brillantes de la que colgaba un zafiro de considerable tamaño. Había recogido su hermosa melena rojiza en un moño, pero había dejado caer sobre un lado de la cara un mechón sin duda para cubrir la cicatriz que cortaba esa parte de su rostro. No daba crédito a lo que estaba viendo, estaba seguro de que K había muerto en el enfrentamiento con Selil, pero ahí estaba sentada ante mí y la visión que me proporcionaba era realmente increíble. Como era de suponer no había montado toda esa parafernalia sin una intención concreta, se dirigía al palacio bajo una falsa identidad, con la intención de desvalijar a todo incauto que cayera bajo el influjo de sus encantos.

- ¡Vaya, vaya! Kírsten, te hacía vagando por alguno de los nueve infiernos -sonreí con sarcasmo-, pero tienes más vidas que un gato.
- ¿Qué buscas en mi coche? Como debes suponer no eres bien recibido –se coloco el mechón que llevaba a modo de flequillo.
- Eres mi cena esta noche –una leve sonrisa iluminó su rostro.
- Supongo que hablaras en serio –sin cambiar el gesto, introdujo los dedos en la manga del vestido y tiro despacio de un estilete sin llegar a sacarlo del todo, capte la indirecta y sonreí abiertamente.
- Eres una mujer llena de sorpresas, tendremos que posponer esta cita, esta noche llevo prisa.


Salté del carruaje un tanto contrariado, mi alimento se alejaba a gran velocidad, pero la necesidad de alimentarme no había disminuido, por el contrario iba en aumento. Atravesé lo más rápido que pude el bosque, sorteando sin dificultad los árboles: olmos centenarios en su mayoría. Me detuve ante la casa, observé con detenimiento cada ventana, intentando averiguar si ella estaba dentro, pero nada parecía indicar que así fuera; por un momento deseé que estuviera el hombre que ahora se sentía dueño del corazón de mi vampiresa. Por un momento recreé en mi imaginación varias maneras de darle muerte, una amplia sonrisa asomó a mis labios, he de reconocer que habría sido un gran placer para mí acabar con su vida.

Atravesé la puerta de entrada con paso firme, la casa no había cambiado, parecía que el tiempo se había detenido en la noche que tomé mi capa y salí para no regresar en casi un siglo. Subí la escalera que conducía al segundo piso, avancé despacio por la galería acariciando cada uno de los recuerdos que acudían a mi mente en tropel, al fondo se hallaba la puerta de nuestra alcoba. Posé la mano en el picaporte, y en ese momento fui consciente de que hasta el pulso me temblaba ligeramente. Abrí la puerta despacio, el aroma al perfume dulzón que utilizaba Drusila me invadió hasta nublar mis sentidos, un pequeño bulto de ropa llamo mi atención: estaba en el suelo junto a la cama, era el camisón de Drusila. Lo recogí del suelo y lo dejé sobre la cama. Miré a mi alrededor, el dormitorio de Dru seguía siendo sin duda su refugio, seguía tal y como yo lo recordaba. Me acerqué a su mesilla y deposité allí la carta. Ya sólo me quedaba esperar la respuesta.

15 comentarios:

  1. ¡Por fin ha llegado Marcus a casa de Drusila!

    No obstante, no cómo ansiaba que se produjera,
    pero al menos se puede contemplar una absoluta determinación por parte de este apasionado vampiro. No sé qué me hubiese gustado más... que se hubiera encontrado con Drusila, para que ese encuentro tan esperado ocurriera o con Valine, para comprobar si podría consumar todos esos abyectos pensamientos de propiciarle una angustiosa muerte.

    Por otro lado, no esperaba, en absoluto, que fuera K la dama que esperaba en ese carruaje, lo cual ha conseguido que me sorprenda mucho, pero he entendido inmediatamente que era una distracción muy bien llevada para crear expectación. Además, con la siempre majestuosa descripción con la que nos deleitas en cada publicación, has vuelto a lograr que me interese mucho por otro de los personajes secundarios de la trama.

    Espero que puedas seguir hablándonos de ella en futuras entregas ;)

    De cualquier modo, ya sabes que la que más me interesa es Drusila, por varias razones, no sólo por su personalidad, su descripción y su relevancia, sino por otras causas que sólo tú conoces y que pude percibir en cuanto comencé a disfrutar de tu Pasión Oscura.

    Esperaré pacientemente a la siguiente entrega, aunque me costará mantener el temple en un momento tan emocionante como este ;)

    Besos para mi resplandeciente estrella.

    Nunca dejes de escribir :)

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  2. ESTO SE PONE MAS QUE INTERESANTE SUSURROS.POR SUPUESTO QUE TIENES EL MISMO DERECHO QUE TODOS A RECIBIR EL REGALO..TODO LO MÍO ES VUESTRO.
    BESOS.MJ

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  3. Al fin Romeo está cerca de su Julieta!! Caramba cuantas cosas le pasaron hasta llegar a ella!! Quiero leer ese encuentro!!

    Besos

    Noe

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  4. bueno, he de seguir ésta aventura.
    un abrazo

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  5. Me hechiza tu relato es increible como escribes...voy leyendo poco a poco, besitosssss guapisima...

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  6. Una gran pieza esta que nos has regalado hoy. Le da un buen impulso a la historia completa.

    Un cálido susurro.




    John W.

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  7. Ummmmm.... esa respuesta, aishhh...
    que ganas tengo de leerla!!

    Muchos besos desde el abismo susurros

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  8. Hola!!
    Me encanto la forma en ke escribes... lei esta este cap. de la historia y me gusto muxo =).

    Saludos!

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  9. Pasear por los oscuros pasillos de tu castillo me ha dejado una exquisita sensación; nada como vagar bajo el manto de una luna plateada para calmar mi sed de letras...

    Besos en tono púrpura

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  10. Uuuhhhaaaauuuuu... me he encontrado en una oscuridad acogedora...q placer leerte y perderme entre tus palabras!!
    Te seguiré... desde hoy mismo!!
    Un besazo!!

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  11. \\\///
    (Ó_Ó)

    veo a todos anhelantes por saber como sigue este relato ante el inminnte encuentro¡¡¡¡
    si q sabes mantenernos en vilo susurros¡¡¡¡
    mimitos miedosos para vos¡¡¡¡

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  12. Menos mal que cuando llego a tu blog ya has publicado dos trocitos de tu historia sino... solo con esta ya estaría de los nervios esperando la respuestra de Drusila...jajaja...es lo que tiene ser una tardona...

    Besotes.

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