Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

martes, 15 de diciembre de 2009

Libro de Marcus - 59.

Volví sobre mis pasos hasta salir de la casa, no me había vuelto a acordar de la necesidad de alimentarme durante el tiempo que había estado dentro, pero al sentir la suave brisa procedente del bosque que acarició mi rostro volví a la realidad, necesitaba saciar mi sed, me urgía encontrar una víctima, sentía como la bestia se iba apoderando de mí; el ansia me consumía. Atravesé el bosque lo más aprisa que pude, en mi mente se había fijado una única idea: matar.

Según me iba acercando a Assen la necesidad me iba dominando, para cuando llegue al límite del pueblo prácticamente no era dueño de mis actos, esa situación me dejaba desvalido, ya que mi mente no estaba clara para evitar ser descubierto por los paladines o los guardias que rondaban las noches del lugar. La verdad es que en ese momento y en el estado en el que me hallaba poco me importaba ser descubierto. Entré en el pueblo por los suburbios, las chamizos se apiñaban unos contra otros, la oscuridad y la bruma que se extendían por todos los rincones de aquel barrio me proporcionarían en cierto sentido el abrigo que necesitaba para pasar desapercibido. Me adentré por las callejuelas evitando pasar por debajo de las farolas, sin duda mi aspecto podría delatarme.

Me detuve ante la puerta del burdel; sabía que era una opción arriesgada, pero no tenía otra alternativa, era matar o morir cuando me fallaran las fuerzas para regresar al refugio que me ofrecía la casa de Emaleth, y el sol con sus cálidas caricias rozara mi piel para que se desvaneciera para siempre. Empujé la puerta, al abrirse una bocanada de aire viciado me golpeó el rostro, un olor nauseabundo mezcla de perfumes baratos que sin duda usaban las cortesanas, la traspiración de algunos lugareños y el humo de tabaco de pipa o de algún otro tipo de hierbas que los mortales se obstinaban en fumar… y sin lugar a dudas conocía a la persona que se las proporcionaba. Entré y me dirigí directamente a la dueña, era una mujer de mediana edad, entrada en carnes lo cual parecía complacerla, se había enfundado en un vestido de amplio escote que dejaba al descubierto gran parte de su anatomía. Se había colgado un camafeo a modo de gargantilla con una fina cinta de terciopelo negro alrededor del cuello. Mis ojos se clavaron en su cuello, podía escuchar con total nitidez el latido de su corazón, incluso la sangre que corría por sus venas. Me revolví nervioso con los coqueteos que aquella supuesta dama intentaba mantener conmigo, por fin se dio por vencida y me entregó la llave de uno de los dormitorios del piso superior. Giré sobre mis talones y me dirigí hacia la escalera sin pararme a mirar quien llenaba el salón aquella noche. El pasillo estaba oscuro, sin duda la mujer sabía como mantener la intimidad de sus clientes, se decía que era el salón más concurrido del reino. Miré la llave, un cordón de cuero trenzado la unía con una placa de madera en la que había un número grabado. Busqué la puerta que correspondía a ese número e introduje la llave en la cerradura, la puerta cedió, en el interior había una chica humana, no se giró a mirarme, tan sólo saludó sin volverse a mirar y me pidió que esperara un momento. Pero yo no podía esperar, un dolor profundo y desgarrador me consumía por dentro, salté sobre ella y bebí con ansia, en pocos minutos la había vaciado por completo. Dejé caer su cuerpo al suelo, había llegado el momento de decidir cómo me desharía del cuerpo sin levantar sospechas.

15 comentarios:

  1. ¡Menudo alegato de la depredación vampírica! Tan detallado y explícito como suele ser habitual, pero tratando una temática tan atractiva y pasional como es la alimentación de los cainitas.

    Se puede contemplar en cada palabra que has escrito y en cada detalle que has descrito como esa necesidad vital de Marcus va anegándolo en una frenética locura por conseguir su preciada sangre, la vitae que apaciguará a esa bestia que habita en el interior de estos seres. Pobre cortesana, por cierto, que ha tenido que servir de banquete a nuestro protagonista. Pero qué le vamos a hacer, es el ciclo natural y, en el fondo, todos podemos llegar a ser víctimas.

    Es cuanto menos curioso que haya elegido un burdel para saciar su apetito, supongo que no tendría otro remedio. Es probable que le haya traicionado el subconsciente, pues justo acaba de estar en casa de Drusila y se puede entrever que además de amarla, su deseo sigue intacto y ardiente, y poco puede esperar ya para saciarlo.

    Podría decir que, en este capítulo, he entendido mejor que nunca a Marcus... aunque tampoco sea necesario especificar por qué ;)

    Besos colmados de deseo, mi oscura apasionada.

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  2. Menudo relato...¡¡maravilloso!! y tan bién explicado.Me encantó Susurros, aunque lo mío son los lobos...pero los vampiros me apasionan.
    Un beso.MJ

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  3. Fantástico, insuperable.

    En algún momento me ha parecido verme entrar en el antro, recorrer el pasillo....



    John W.

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  4. Mucho más de lo que esperaba, como siempre.
    Siempre prevalecerá el instinto.

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  5. Meticuloso en detalles como siempre, un tétrico placer el leerte.

    Espero estes recuperada por completo.



    Agur un saludo.

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  6. Hola Susurros,

    Nunca podría olvidarme de ti, me siento muy afortunado de poder leerte y de compartir esta aficion contigo.

    Te adoro.

    Un cálido susurro y un beso.




    John W.

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  7. Menuda hambre que tenia, pero algun dia lo descubriran no podran ocultar tanto cadaver...volvere para ver el siguiente capitulo y admirar tus bellos relatos
    con cariño
    mari

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  8. Intensa cena....es lo que tiene cuando el hambre aprieta, me encanta tu descriptiva, no me canso de decírtelo, pero es que es tan difícil conseguir como tú poder relatar y verlo...

    Muchos besos desde el abismo

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  9. \\\//
    (º_ª)
    impresionante my susurros, nos has llevado a traves de ese boske hasta el burdel y de ahi a la ultima cena aterradora de Marcus.
    Un bezote en el cuello¡¡¡

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  10. Eres buena...no cabe duda.
    Mi gozo en un pozo...ahhhhh...aun sigo esperando la respuesta de Drusila....

    Besotes.

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  11. Hola guapa, muy bien escrito tu relato, con
    bonito texto, te queda precioso, pasar a leerte
    es un placer.

    Que tengas una feliz semana
    un beso
    RMC

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  12. La escena de la alimentación es extrema y hace a la idea del vampiro brutal y desprovisto de humanidad, muy bien escrito, a ver como sale de esa situación y sigue con su búsquda.

    Saludos

    Noe

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