Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

jueves, 6 de mayo de 2010

Libro de Valine 18

Se detuvo ante mí sin apartarse un sólo centímetro, extendió una de sus manos y la posó sobre mi pecho. En ese momento no entendí porque lo hacía, pero más tarde comprendí que lo que hizo fue sentir los latidos de mi corazón que en ese preciso momento latía bastante acelerado. Alzó la vista para mirarme a los ojos y a sus labios asomó una sonrisa sarcástica que me permitió ver con total nitidez sus afilados colmillos. Dio unos pasos hacia Eolion y se apartó de mí con paso lento y total templanza, tan segura de sí misma que daba pavor. Me sentí pequeño ante aquella mujer, aún sabiendo que en ese momento me protegía la compañía de Eolion. Supe sin lugar a dudas que de no haber sido así, aquella hubiera sido mi última noche. Al menos, la última como mortal.

- ¿Vais hacia tierras élficas?
- Así es, vamos en busca de la anciana –hizo un gesto señalándome con la cabeza mientras que la otra mujer giró levemente la cabeza para mirarme.
- ¿Para qué buscas a la anciana? –me preguntó directamente y he de reconocer que me pilló desprevenido, no esperaba que se dirigiera a mí. Su voz me sonó melodiosa y suave, sensual y atrayente, parecía envolverte con cada una de sus palabras, una voz que invitaba a abandonarse a los deseo de aquella dama, a seguirla sumiso hasta donde ella quisiera llevarte. Chasqueó la lengua impaciente por mi tardanza y ese sonido me sacó del trance.
- Busco información. Eolion me ha dicho que al ser tan anciana quizá podría ayudarme.
- Me uniré a vosotros en este viaje –aseveró sin apartar su mirada de la mía. No me dio la opción de replicar, pero debió notar mi expresión de desconfianza; su voz cambió tomando un cariz un tanto burlón-. Tranquilo, cariño… no me alimento de mis compañeros de viaje.

Se giró hacia Eolion de nuevo y ambas mujeres se enfrascaron en la típica conversación que se suele tener cuando hace tiempo que no ves a un viejo amigo. Me dediqué a seguirlas en silencio unos pasos por detrás, me preguntaba cómo era posible que tan solo unas horas antes estuviera dispuesto para emprender mi búsqueda en solitario y en pocas horas me viera acompañado por dos mujeres tan hermosas como letales.

Inmerso en mis pensamientos, no me había dado cuenta de que llevábamos horas caminando. El bosque había cambiado de aspecto: a pesar de seguir siendo bastante espeso, daba la sensación de que los arboles habían decidido separarse unos de otros dejando lugar a que otras plantas pudieran beneficiarse de los rayos del sol, que para ese momento comenzaba a teñir el cielo de tonos anaranjados. Nos habíamos desviado del sendero y caminábamos entre los troncos leñosos de aquellos gigantescos árboles que no parecían tener fin. El rocío había humedecido las hojas de los helechos, de las jaras y de las pocas flores silvestres que asomaban tímidamente entre la espesura. El sonido del bosque también había cambiado con las primeras luces del alba.

Eolion giró la cabeza hacia mí, mirándome por encima del hombro. Me hizo un gesto con la mano y ambas comenzaron a correr en la misma dirección. Tardé unos segundos en reaccionar, no sabía que las había motivado a salir a la carrera tan inesperadamente, tampoco había percibido ningún sonido extraño. Unos metros más adelante el terreno se hizo más escarpado. Entre las rocas, y casi cubierta por la maleza, se ocultaba la entrada de una pequeña cueva. Al mirarla comprendí las prisas de las mujeres: amanecía y nuestra nueva compañera era una vampiresa.

3 comentarios:

  1. Imponente publicación, tanto por la narración como por la desbordante personalidad de Selil, uno de los personajes que más me cautivan de tu novela. Estaba esperando con afán que llegara el momento en el que esta atractiva pero terrible vampiresa intercambiara más que palabras con Valine, deseaba conocer la reacción de éste. Y no era lo que imaginaba, aunque yo hubiera actuado del mismo modo que él, francamente jajaja

    Ante una mujer así, pocos hombres pueden mostrarse enteros y firmes, con más razón cuando existe esa cerniente sensación de que en cualquier momento podría acabar tanto con tu vida como con tu alma si ella lo deseara... Y a pesar de que la "amistad" con Eolion es un salvoconducto para él, es lógico que esté preocupado por lo que podría pasar.

    De cualquier modo, estás siendo malvada, mucho, y lo sabes jajaja, porque nos tienes en ascuas en la intercalación de la otra historia que ha ido desarrollando Valine en sus pensamientos, que tiene que ver con ese encuentro con la vampiresa que encontró malherida y sedienta. Las vivencias que haya tenido en esas circunstancias, estoy seguro que han condicionado muchísimo la concepción actual que tiene el personaje respecto a los vampiros, estos seres de la noche que tan importantes son en tu Pasión Oscura ;)

    Pero no importa, podré aguardar para seguir conociendo esa subtrama de tu novela... mientras sigas embelesándonos con tu pericia literaria, que ha alcanzado una de sus cúspides en la maravillosa descripción que has hecho del lúgubre bosque en la noche :)

    Ya estoy deseando conocer qué ocurrirá en esa cueva donde se guarezcan de la abrasadora luz solar. Al menos, debía tener una debilidad Selil, ¿no? Sino sería totalmente celestial.. o infernal.

    Me ha encantado la publicación de hoy, siempre me gustan, soy repetitivo, lo sé... y me da igual serlo jajaja

    Enamorados besos para ti, cariño mío, y recuerda que quiero los derechos cinematográficos de tu novela. ¡Que nadie se me adelante! jaja ;D

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  2. J. D. no me deja mucho para decir, pues lo ha dicho casi todo y muy bien. Sólo quiero que sepas que tus diálogos son tan naturales y tan llenos de vida como todo el resto de tu narración y que cuando la vampiresa replica:
    "—Tranquilo, cariño... no me alimento de mis compañeros de viaje..." tuve que reírme, pues por alguna extraña razón la imaginé diciendo esto en medio de tanta tensión y misterio con un acento cubano... Perdona. Pero estoy seguro de que también tenemos vampiros y vampiresas en La Habana. Besitos cubanos para ti y para J.D..

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  3. llegué tarde pero llegué. a ver que secede haora con esa nueva compañia.
    besos

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