Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 42.

Me adentré de nuevo en el claro enarbolando mi espada, preso de una furia incontenible, alcancé a ver el pelo rojo de Camil que destacaba entre la maraña de pelo espeso y oscuro de un grupo de lobos. Mientras corría hacia ella pude oír crujir los hueso del cuello de uno de los lobos al quebrase bajo sus manos, en un movimiento contundente y violento. Las enseñanzas y la práctica que había adquirido Camil durante los años que paso en la abadía habían dado sus frutos, convirtiéndola en un ser letal que no necesitaba más que sus propias manos para cercenar la vida de cualquier mortal. De un salto me situé junto a ella asestando un espadazo certero en el lomo del licántropo que le partió la columna en dos, sus aullidos lastimeros invadieron el bosque; una sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de Camil. Hundí mi espada en el animal hasta que sus gritos cesaron.

Me paré un momento, devolviendo la sonrisa a Camil y en ese instante una oscura sombra empezó a cernirse sobre nosotros; instintivamente, ambos desviamos la mirada al cielo en el segundo justo para ver a uno de los licántropos a punto de caernos encima… empujé a Camil que cayó de espaldas, perdiéndose entre la espesura del bosque. Realicé una finta, girando sobre mí mismo e interpuse mi espadón entre ambos, atravesándole el corazón de modo que todo su cuerpo resbaló hacia la empuñadura, hasta tal punto que sus ojos se clavaron en los míos y sentí su aliento putrefacto en mi rostro. Di una fuerte embestida, alzando el arma con su cuerpo y bebí la sangre que caía, como una lluvia carmesí.

Miré alrededor para asegurarme de que Camil se encontraba bien y la encontré enzarzada en una reyerta con una hembra que parecía haber conseguido que ésta retrocediera, pero entonces, aún en movimiento, Camil alzó su brazo derecho al cielo, con una media sonrisa perfilando su rostro, y sus dedos comenzaron a cargarse de una energía rojiza. Saltó hacia la mujer-lobo y hundió la mano en su pecho; la sangre salpicaba su rostro de porcelana. Retiró el brazo con el puño cerrado, chorreando, y el cuerpo de la hembra cayó inerte. Se giró hacia mí con el triunfo cosido a sus ojos y me enseñó apenas un segundo lo que portaba su mano justo antes de llevárselo a la boca. Mientras Camil bebía la sangre del corazón de la hembra, la cabeza de un lobo enorme cayó en medio del claro. Miramos alrededor y, de repente, salida de la nada apareció Selil, cayendo sobre sus rodillas con una carcajada demente, hilarante, que declaraba su victoria.

Selil y yo corrimos en dirección al claro, en nuestra carrera evité pisar los cadáveres, rodeando algunos y saltando otros, Selil corría tan veloz que parecía no rozar el suelo, la vi pasar por encima de los cuerpos como si se tratara de desniveles en el suelo irregular del viejo bosque. Rolan, Varië, y Tyrael habían acorralado a un grupo de licántropos contra las piedras del risco, los miembros que quedaban de la diezmada manada se habían reagrupado en un intento claro de intentar sobrevivir. La mayoría eran hembras, no por eso menos peligrosas, agrupadas gruñían amenazantes. La pequeña Varië esperaba en posición de ataque la orden de Rolan para atacar, sus ojos chispeaban por la agitación que le provocaba dar muerte a otro ser, fuera el que fuera. Pero Selil trunco sus deseos, cuando nos hallábamos a pocos metros del grupo, salto sobre la manada, antes de aterrizar en el suelo ya había decapitado a dos de las hembras, para propinar un tercer golpe al único macho que aun quedaba con vida. La mediana contrariada con la irrupción de Selil tomo la iniciativa sin esperar las ordenes de Rolan y se lanzo sobre el licántropo más cercano, Tyrael y yo arremetimos también contra el resto de la manada, dando muerte a los pocos miembros que quedaban.

8 comentarios:

  1. Lo que mas valoro de una historia, película, etc., es que entretenga, y después lo demás. A mí esta serie de relatos me entretiene y mucho.




    John W.

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  2. Muchas gracias, me hace muchísima ilusión que te guste, y lo valoro especialmente porque me encanta como escribes.

    Besitos.

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  3. Me encantó la descripción, sinceramente me quedé con ganas de más. Me gusta tu forma de escribir, logras que todo sea muy vívido y eso es justo lo que me gusta leer.

    Besos

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  4. Muchas gracias Fher, me gusta que te guste, eres un encanto.

    Besitos.

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  5. Como todas las entregas...nos describes una lucha espectacular... hasta la próxima entrega!

    Besos desde el abismo

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  6. ya veo de que se trata,de la lucha interior,el hombre contra la bestia que en el fondo ama.

    he oido que van a extrenar proximamente la version nueva del hombre lobo,no se,no se,dudo que sea buena,pero habrá que visionarla primero.

    un mordisco sangriento

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  7. No me esperaba menos de ti....ESPECTACULAR....no hay otra palabra...
    Buena caza!!!

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  8. Buenas Noches...Veo que tiene un diseño de blog muy particular...y las letras...mmm...me encantan. Pasare por aca mas seguido.

    Un saludo y exitos!!!

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