Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

martes, 27 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 48.


No era extraño que Selil no tuviera a nadie apostado en la puerta de su local, dado que había adquirido cierta fama de despiadada, convirtiéndola en una mujer bastante temida en ciertos círculos de la sociedad de Assen, concretamente entre la clase de gente que frecuentaba estos lugares.

Empujé la puerta y ésta cedió sin ofrecer resistencia. La puerta se cerró tras de mí, tardé unos segundos en acomodar la vista a las luces que iluminaban el interior del aquel antro, había estado allí cientos de veces, aún así no dejaba de sorprenderme cada vez que volvía a traspasar el umbral. La entrada estaba iluminada tan sólo por luces de diferentes colores que se proyectaban desde el salón. Los muros de la entrada estaban decorados con unos símbolos que reconocí nada más verlos, una cobra enroscada en una rosa negra: el emblema del Oscuro. Había tapado las ventanas con gruesos cortinajes que impedían el paso de la menor claridad, avancé unos pasos para situarme a la entrada del salón.

Aquél sitio resultaba acogedor, a pesar de estar un tanto recargado, Selil le había conferido un estilo bastante peculiar. Dos pequeñas pistas de baile rodeadas de sofás con forma de media luna dividían el espacio en dos zonas claramente diferenciadas, el resto del suelo había sido cubierto por alfombras de distintos colores. Una estatua de Selil se hallaba ubicada justo en mitad del salón. Situados en algunos puntos estratégicos del recinto, unos incensarios humeaban incesantes despidiendo una fragancia ligera que inundaba el local con aromas a musgo de roble y lavanda, con ligeros toques de canela y nuez moscada.

Selil se hallaba al fondo, junto a la barra. Una sonrisa maliciosa se dibujaba en sus labios mientras charlaba animadamente con un hombre, sin duda ejercía su poder de seducción a favor de su negocio. Toda aquella parafernalia se había montado con la sola intención de dar salida a sus productos especiales, como gustaba llamarlos, que no eran otra cosa que bebidas exóticas traídas desde los puntos más recónditos del reino y algunos tipos de hierbas y polvos alucinógenos. Algunas bastante inofensivas que se añadían al tabaco de pipa, otras se tomaban en infusión. Éstas últimas podían incluso matarte si te pasabas en su justa medida. Decidí esperar a que acabaran las negociaciones para hablar con ella, me dirigí hacia la barra y me senté en uno de los taburetes, me volví distraído hacia las chicas que danzaban en la pista de baile, sus ropas apenas tapaban algunas partes de su cuerpo, sonreí al ver la cara de aquel monje que sentado en una pequeña mesa babeaba con la lujuria dibujada en sus ojos.

La puerta del local se abrió repentinamente, volví la mirada hacia la entrada en un acto reflejo, en ese momento cruzaba la puerta una misteriosa mujer envuelta en una capa de terciopelo negro, se quedo parada un instante, parecía buscar a alguien. Comenzó a caminar hacia mí con paso lento pero decidido, intente descubrir el rostro que se ocultaba bajo aquella capucha. Se detuvo ante mí, inclino la cabeza a modo de saludo y extendió la mano para entregarme un pergamino lacrado. Miré a la mujer esperando que dijera algo, pero se alejo sin decir una sola palabra. Me volví hacia Selil, por su expresión me di cuenta de que había reconocido a la mujer, su sonrisa se había borrado del rostro dando paso a un gesto de contrariedad. Miré el sobre, había escrita una sola palabra que me paralizó por completo durante unos segundos. Pasé la yema del dedo despacio por encima acariciando cada una de las letras, una tremenda inquietud se apoderó de mí al ver escrito: “Drusila”.

11 comentarios:

  1. No, no, no, no podés dejarme así, no seas cruel, jajaja. Me encantó este fragmento. Ya tengo necesidad del otro.

    Besos, besos

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  2. Ufff me encanto esta historia y con esa música de fondo espectacular, ya me vía hasta con capa totalmente transportada a ella.
    Pero también quiero saber que más paso?
    Un abrazo y a la espera....;)

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  3. Ya te vale nos has dejado en ascuas, espero que publiques el próximo rapido o me va a dar algo con la espera, bueno genial como siempre te dan ganas de estar alli dentro ,
    Un besazo guapa..........

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  4. Magistral, Drusila... Me he hecho Duque para llegar a ti y a tu reino de penumbras... A votre pieds, ma Reine... Je vous-remerci pour le chance de pouvoir lire votre écrites merveilleux...

    El DuqueDeLarmes-Noires

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  5. Esta estupendo... lo describes también que fácilmente nos transportas a esa estancia, incluso a sus aromas...

    Bueno que ya sabes que me enganchas hasta la próxima entrega!

    Besos desde el abismo

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  6. Vôtre Livre de Marcus est très délicieux et sensuel, ma Reine...

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  7. ^^^^^
    (O_O)

    Un relato que hace desear ser adivino para poder ver el descenlace con anticipación.
    Saludos de tu amigo, el nunca bien ponderado Miedoso.
    Besos susurrantes
    bye.

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  8. Me tienes atrapado y siempre me dejas con ganas de más, mucho más.

    Lo estás bordando.

    Un cálido susurro.





    John W.

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  9. me transporte y senti miedo y alegria peligrosa....

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  10. w!!! que misterio-q lindo!!! me encanta como describes!!!

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  11. Hola.

    No hace muchos días que comencé a leer tus sombrías entregas literarias, puede que, primordialmente, impelido por la necesidad de sumergirme en este ardiente relato con el que deleitas a tus lectores periódicamente y que, por lo que he podido comprobar, siempre te piden más. Pero tras recorrer los primeros pasajes del devenir de Drusila, mi interés se fue bifurcando, a su vez, en la propia obra, que a cada entrega me creaba un sensación de irrefrenable adicción.

    He tratado de cohibir mi voracidad lectora, pues bien me conozco para algunas cosas, y cuando se trata de literatura, cuando algo me achispa y me cautiva, no alcanzo saciedad, siempre necesito leer más. No obstante, he podido alternar la lectura con otra actividad, con otra emoción, que bien podría afirmar que me ha predispuesto a entender mucho mejor los entresijos de la trama.

    Una trama contextualizada en un universo de fantasía oscura, que tienta al terror, coquetea con la sensualidad, que se hunde en la tristeza y apela a la desesperación de una existencia condenada, no sólo por el sufrimiento de una maldición vampírica, sino por el desespero de un amor perdido. Permutando entre ambientes elegantes y ampulosos, y atmósferas lúgubres y ominosas, he llegado a viajar a Assen y otros muchos lugares que describes como si fuera un habitante más, visualizándolo todo en mi imaginación y en mis sueños con absoluta nitidez.

    Y es precisamente esa capacidad para describir situaciones y, especialmente, para ilustrar y definir a tus personajes la que más me ha deslumbrado. Sin caer en el folletín, mantienes la tensión en cada fragmento que escribes, con tan sólo dos narradores durante toda la obra, que están tan perfectamente precisados, que no es necesario recurrir a la omnisciencia para comprender todo cuanto deseas transmitir a los que te leen.

    De Drusila me he enamorado perdidamente, pero también he sufrido por ella y he padecido con ella. He sentido el deseo de los hombres que la poseen, incluso cuando éstos terminan moribundos bajo sus fauces. Con Marcus me ha costado más esta asimilación, a pesar de ser hombre como yo, pero he llegado a comprenderlo en cierta manera y ahora peregrino a su lado, compartiendo esa misma ansiedad, que no es otra que regresar al lugar del que nunca tendría que haberse exiliado, porque por muy lejano que sea nuestro destierro, nuestra vida y nuestro hogar siempre está donde reside nuestro corazón.

    Por todo esto, y a modo de conclusión, pues era hora de terminar con esta opinión tan dilatada, que espero que no se interprete mal por aquellos que puedan cotejarla, sólo recordarte, Susurros Mortales, que humildemente me uno al fiel conjunto de seguidores y lectores, que tan buen gusto demuestran siguiendo y comentando esta obra. Mi enhorabuena, que no sé cómo habrá de considerarse de alguien que es relativamente profano a la literatura, por ser una excelente escritora. Me permitiré la licencia de decir... que necesito más de ti...

    Y siento haberme explayado tanto, pero ya sabes que no soy hombre de pocas palabras, sobre todo cuando algo me apasiona y enardece tanto como tu... Pasión Oscura.

    P.D.: Mención aparte para las hermosas y sugerentes ilustraciones con las que acompañas tus entradas y para tu exquisito gusto musical, pues nunca quiero pausar tu reproductor cuando éste comienza a sonar :)
    P.D.2: Sí... me he pasado escribiendo jajaja

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