Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

jueves, 15 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 45.

Llegamos a Assen bien entrada la noche, las calles desiertas y mal iluminadas proyectaban sombras que nos ofrecían las posibilidades necesarias para pasar desapercibidos, sabíamos que el pueblo estaba bien vigilado por los guardias que rondaban de noche y de día, desde el enfrentamiento que la llevó a su total destrucción, en el que Selil había comandado las tropas del asedio. Nos detuvimos en uno de los callejones, a lo lejos se escuchaban los sonidos provocados por el cambio de guardia. Nos encaminamos hacia la cala con la esperanza de que el barco de Arien estuviera fondeado allí. Me alegró comprobar que así era. Arien nos cobijó en su barco, era la hermana menor de Eolion, nunca comprendí bien que la impulsaba a mantener la admiración que sentía por Selil, pero en ese momento me alegré de que fuera así. Selil debería mantenerse oculta al menos hasta que yo comprobara como estaban los ánimos en Assen.

Aún faltaban unas horas hasta el amanecer, dejé instalada a Selil y volví a las calles de Assen. Atravesé el pueblo, sus calles vacías en cierto modo me proporcionaba la serenidad que hasta ese momento no me había dado cuenta de que anhelaba. Tomé la calle que enfilaba hacia el norte, al pasar por las cercanías del templo escuché lo que a todas luces era una reunión, sus voces llegaban apagadas por la distancia. Sonreí al comprobar que las costumbres de aquél pequeño pueblo no habían variado y la comunidad vampírica seguía reuniéndose noche tras noche junto al templo.

Abandoné la aldea internándome en el bosque, evité caminar por el sendero que lo atravesaba, a estas horas era más que probable encontrarme con Drusila. Si sus hábitos de caza no habían variado, le gustaba hacerlo en las últimas horas de la noche, casi al despuntar el alba, cuando los labriegos se dirigen a sus campos. Me acerqué hasta el límite de la finca y observé desde la distancia. Las luces de la casa titilaban tenues, sin apenas alumbrar un palmo a su alrededor. Esas luces encendidas me decían que Drusila no estaba en la casa. Busqué una posición desde la que pudiera divisar la entrada y me acomodé para esperar su regreso, necesitaba verla, aún en la distancia y tan sólo por un instante. Mi espera no fue larga, al cabo de un rato Drusila atravesó una pequeña puerta que comunicaba el jardín con el bosque. La miré, deslumbrado por su belleza; me paralicé al comprobar que el amor que sentía por ella no solo no había disminuido ni un ápice, al contrario era incluso más profundo e intenso. Sentí la necesidad apremiante de estrecharla en mis brazos, de apretarla contra mi pecho y volver a susurrarle cuanto la amaba, pero me contuve, ella ahora mantenía una relación con otro hombre. ¿Cabía la posibilidad de que hubiera dejado de amarme? Sacudí la cabeza en un intento de alejar de mi mente ese pensamiento y regresé veloz al embarcadero.

Las luces del alba comenzaban a teñir el cielo con tonos violáceos que anunciaban amenazadores la inminente salida del sol cuando cerré tras de mí la puerta que daba acceso al barco. La sala del barco estaba vacía. La estancia no era muy grande, Arien la había amueblado con un gusto exquisito; supuse que la mayoría de los objetos valiosos que adornaban la librería que había adosada contra una de las paredes laterales, eran objetos de dudosa procedencia. No se había podido probar nada contra Arien, pero la guardia la vigilaba por su fama de picara, timadora de mano larga y guante blanco. Me pregunté donde se habrían metido Selil y el resto de las mujeres…

7 comentarios:

  1. Muy buena historia, me gusta lo que llevo leido.

    Enhorabuena, te sigo.

    Besos guapa.

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  2. Jijiji no están las mujeres... se han ido de despedida de soltera =D (por la cara)

    Qué estará liando mi Selil n.n es tan malosa.

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  3. Me gusta, me gusta esta historia, auqnue ya lo sabías...
    Me gusta tanto como...

    Besos

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  4. maleducado,es,quien no ha tenido una buena educacion...

    para mi,ser maleducado es: - mentirse a uno mismo,reprimir el instinto,hacer que los demas se averguiencen de ellos mismos,manipular a la gente para conseguir de ellos su favor.en definitiva,vivir con una mascara puesta.

    y sobre todo,firmar un texto como anonimo,eso es terriblemente cobarde.


    nota:lo del affair virtual simboliza la complicidad mental entre dos o mas seres afines,hasta llegar al orgasmo espiritual.

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  5. Pues yo también me lo pregunto... así que al proximo capítulo!!!

    (pd: esto de leerlo así engancha... siempre se queda una en ascuas)

    Besos desde el abismo

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  6. Cada vez mejora más esta historia,seguiremos por aqui esperando su continuación, besos y un saludo.

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  7. Hola paso a leerte y desearte un buen fin de semana...
    Buena caza!!!

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