Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

viernes, 9 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 43.

No sé en qué momento del combate perdí de vista a Tyrael, le vi correr alarmado hacia la espesura del bosque, me preocupó la expresión alterada de su rostro, como si ante él hubiera aparecido su propio Dios. Supe después por uno de los acólitos de Rolan que lo que tuvo Tyrael fue una especie de visión: una loba enorme de pelaje grisáceo, lo que denotaba claramente su edad, saltaba sobre la espalda de Valkiria, sumiéndolas en una lucha encarnizada. La loba había asestado varias dentelladas a Valkiria, que en el fragor de la batalla había perdido la pequeña daga; obviamente el arco no le valía para mucho en aquél momento. La vampiresa se defendía como podía, pero ante las poderosas mandíbulas de la licántropo poco podía hacer. Valkiria se debilitaba por momentos, la pérdida masiva de sangre la estaba dejando sin fuerza. La loba arrugo el hocico mostrando sus colmillos mientras profería un gruñido aterrador. Saltó sobre Valkiria propinándole el último bocado… el cuello de Valkiria se quebró entre las fauces de aquella enorme bestia que al mismo tiempo atravesó su garganta arrebatándole definitivamente la vida. Cuando Tyrael llegó hasta ella ya era tarde, se abalanzó sobre la loba con la ira y el dolor pintado en sus ojos, la apartó del cuerpo de su amada y saltó sobre ella partiéndola el cuello… pero ya era tarde. Valkiria yacía inerte; en un intento vano de recuperarla se dio un corte en la muñeca y dejo caer su sangre sobre los labios de su amada mientras lloraba suplicando que no le abandonara.

No sé exactamente cuánto tiempo duro, ni cuántas vidas se perdieron durante el proceso, solo recuerdo que vi a Selil eufórica, con la cabeza del jefe de la manada en una de sus manos y la alabarda ensangrentada en la otra. Me acerque, me invadía la misma alegría que a ella, la batalla había concluido y seguíamos vivos. Busque a Valkiria pero no podía verla, me alcé entre los cuerpos ensangrentados que yacían inertes por todo el claro del bosque. Se me habría parado el corazón si aun latiera, cuando vi aparecer a Tyrael entre la bruma con el cuerpo de Valkiria en sus brazos, la cabeza colgaba dejando al viento su larga melena, uno de sus brazos caía sin vida chorreando sangre que goteaba por sus dedos dejando un reguero a su paso. Caí de rodillas al suelo, en ese momento pude escuchar un profundo lamento brotar del pecho de Selil como si algo dentro de ella se hubiera resquebrajado para siempre. Tyrael avanzaba con el cuerpo de Valkiria en los brazos y la mirada ausente, nunca supe que paso por su cabeza en aquel momento pero el dolor y la desesperación se reflejaban con total nitidez en su semblante.

No podía dar crédito a lo que estaba viendo, mis rodillas seguían pegadas al suelo y no era capaz de mover un solo musculo, el profundo lamento de Selil había cesado, quería mirar hacia ella para comprobar cómo se encontraba pero mis ojos eran incapaces de separarse del cuerpo sin vida de Val. Seguí a Tyrael con la mirada hasta que se detuvo en mitad del claro, se arrodillo en la hierba acunando su cuerpo. Me levante como pude, busque a Selil pero había desaparecido. Mire de nuevo al paladín, parecía completamente ido, con suma delicadeza le apartaba la melena ensangrentada, la besaba una y otra vez, pensé en acercarme e intentar consolarle de alguna manera, pero desistí, supuse que sería mejor dejarle despedirse de ella.

Regresamos al castillo, durante el regreso Tyrael no se aparto del cuerpo de Valkiria, tampoco dejaba que nadie se acercara a ella, solo accedió a que las otras vampiresas le limpiaran la sangre. Selil se comportaba como si Val siguiera con vida, incluso a veces y a pesar de las miradas de hostilidad de Tyrael, se acercaba y la hablaba, en ocasiones incluso la zarandeaba como queriendo despertarla de un profundo letargo. Ya en el castillo mientras las vampiresas de la estirpe de Rolan preparaban el cuerpo, el envió a sus mensajeros en busca de Artanis. Fue entonces cuando supimos que Valkiria esperaba un hijo, una criatura que no llegaría a nacer y que sin duda habría sido el orgullo de su madre. Recordé el momento en el que ella misma me conto que se había entregado a su paladín, naturalmente el embarazo era fruto de aquella unión.

11 comentarios:

  1. Ahora si que me has dejado perpleja....
    Un hijo...
    Espero con ansia la proxima entrega...
    Buen fin de semana!!!!

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  2. la foto de Tyrael llevando en brazos a valkiria es lo mas bello que he visto desde hace tiempo

    una portada así es lo que siempre he soñado para un disco

    un bocado virtual

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  3. Que misterio!!! genial tus imágenes están super!!!

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  4. Espero con impaciencia la proxima entrega mi enhorabuena por el blog saludos.

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  5. No esperaba la muerte de Val... me has dejado triste y sorprendido.

    Besos

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  6. Un poco gótico a mi parecer. Pero es que acaso no necesitamos algo oscuro un día de estos?
    Saludos.

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  7. ¡Vaya... ! ¿y no hay manera de recuperar la vida del niño?... siempre superinteresante tu relato!

    Besos desde el abismo

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  8. Me esperaba cualquier cosa menos que muriera Val, pero lo que menos me esperaba era que Tyra fuera a ser padre, a enviudado y se a quedado sin hijo y todo a la vez, solo Tyrael podia tener tanta suerte. Muy buena historia.

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  9. Hola, la verdad que he empezado a leerte un poco tarde y me estoy poniendo un poco al dia. Tu blog buenisimo, la musica me encanta y respecto a lo de el mordisco no se quien seria pero me dejaria convertir en vampiro por cualquiera de las dos. Un fuerte saludo, besos. D.E.P.

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  10. Siempre alguien muere.. me gustó.
    Saludos morados.
    (:

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