Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

jueves, 1 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 38.

Me sonrió con dulzura, no era consciente de la expresión que debía dibujar mi rostro hasta que ella se detuvo a mirarme. Me sentí incomodo por mi torpeza, se supone que estaba allí para escucharla e intentar animarla, y era ella la que me sonreía con ternura. Aparté la mirada un poco avergonzado por mi manera de proceder, ella se dio cuenta y sin mediar palabra prosiguió con su historia.

Durante un tiempo Tyrael acudía a la puerta del castillo de Nadril, con la esperanza quizá de reencontrarse algún día con ella en aquel lugar, donde la amó por última vez. En su desesperación por recupera a Valkiria, cuyo profundo amor le había llevado a renegar de su dios, a enfrentarse a muerte contra Akh’nash’vagma, Tyrael acudió a Selil. Valkiria no estaba segura de cómo o que motivo le llevo a pedirle a Selil que lo convirtiera, pero cuando ella acudió a la cripta a buscarla, deseando abrazar a su hermana, un dolor punzante y agudo le atravesó el corazón como si de una lanza se tratara. Selil había convertido a su paladín, el lazo que ahora unía a las dos personas que más amaba en el mundo era incluso más fuerte que el que la había unido a ella con cualquiera de los dos. La conversación que mantuvo con Selil la hirió profundamente, ella prácticamente le escupió las palabras a la cara.

- El me pidió que lo hiciera, que le convirtiera en un ser inmortal.

Esa noche Valkiria fue suya, se entrego a él por primera vez, sin limitaciones, sin rencor, dio rienda suelta a su pasión y al amor que llenaba por completo su gélido corazón. Después desapareció de sus vidas. Me reconoció que muy a su pesar no había podido superar aun el dolor de saber que Tyrael la había traicionado con su propia hermana. Me senté junto a ella y pase el brazo por encima de sus hombros.

- ¿Te encuentras bien Val? –asintió apoyando su cabeza en mi hombro, le acaricie el pelo y la bese en la frente. Permanecimos en silencio durante un buen rato, hasta que ella se levanto, cogió el arco que había dejado sobre la cama, y se giro hacia mí.
- Sera mejor que vaya a ver a Rolan, me mando llamar y llevo horas en tu dormitorio, no está bien hacer esperar tanto al anfitrión, menos cuando sabemos que no tiene demasiada paciencia.

Sonreí de mala gana y la acompañe a la puerta, se paró un segundo delante del umbral y se giro hacia mí para darme las gracias por haberla escuchado, pero no la deje hablar, selle sus labios con un beso suave apenas rozándolos con los míos. La vi alejarse por el pasillo caminando despacio, no pude evitar sentir lástima por las dos, aquellas chiquillas alegres de hacia tantos años habían quedado atrás para siempre.

3 comentarios:

  1. Debo admitir que estoy atrapado por la historia, trataré de ponerme al día con los capítulos que me faltan.

    Besos

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  2. Pues te susurro... que aquí estoy ya puesta al día con la historia...estupenda
    Besos desde el abismo

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  3. Que historia... amor desenfrenado, traiciones y vampiros....como me gusta!!!
    Buen fin de semana!!!
    Buena caza.

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