Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

martes, 13 de octubre de 2009

Libro de Marcus - 44.

Artanis llegó al filo de la madrugada siguiente, su rostro aún manteniéndose joven, revelaba el enorme sufrimiento de aquel viejo vampiro, parecía que los siglos que llevaba vividos le hubieran caído de golpe sobre sus espaldas. Rolan acomodó un dormitorio cerca del salón donde reposaba el féretro de su única nieta.

Decidí que había llegado el momento de hacer acto de presencia en el velatorio, recorrí los pasillos que conducían hasta aquella sala que si antes me parecían húmedos y mugrientos, ahora se habían tornado lúgubres, el dolor que sentía oprimiéndome el pecho se acentuaba a medida que me iba acercando al salón. Me paré frente a la puerta dudando si traspasar el umbral o salir corriendo para refugiarme en los brazos de Drusila. En ese momento me pregunté si alguien se habría acordado de comunicarle la muerte de Val, eran muy amigas.

Giré el pomo y empujé con cuidado la puerta que cedió dándome paso a la sala, sin duda la decoración de aquella estancia había sido cubierta por telas negras en señal de duelo, probablemente Silmarien lo habría ordenado por cortesía con el antiguo. Mire a mi alrededor, además de haber cubierto los tapices con gruesas telas negras, habían llenado la estancia de velas que titilaban acrecentando las expresiones de dolor en el rostro de los presentes. El féretro se hallaba situado en mitad del recinto, Tyrael se hallaba de pie junto a él, una de sus manos reposaba sobre las de Val y con la otra le acariciaba el rostro, la mirada vacía perdida en algún lugar de sus pensamientos. A los pies del sarcófago habían colocado un par de sillones, en uno de ellos pude ver a Artanis, sentado hacia delante con la cabeza cubierta con las manos. No cambió de postura durante el tiempo que permanecí en el recinto. Selil andaba nerviosa de un lado a otro de la habitación, de vez en cuando se acercaba al ataúd, reprendía a Valkiria por seguir durmiendo, para regresar de inmediato a sus continuos paseos. Me acerqué a ella, Tyrael se puso algo tenso pero no se movió ni cambió la expresión de su cara, la besé en la frente y susurré entre dientes: adiós querida niña.

Tan pronto terminó el sepelio de Valkiria, reemprendimos el regreso a Assen, conseguí convencer a Selil de que me acompañara, estaba demasiado abatida y a pesar de no querer reconocerlo, el dolor y su mente trastornada podrían degenerar en llevarla a cometer alguna locura. Ya había perdido a una buena amiga y no estaba preparado para dejar marchar a otra. Nos pusimos en camino Selil que parecía haber perdido la poca cordura que le quedaba, Tyrael que seguía sin estar en este mundo, Camil y yo. Durante el viaje de regreso no me aparté de ella en ningún momento, a pesar de que aparentemente estaba bastante entera Selil se había sumido en un ostracismo que la mantenía alejada de la realidad, se negaba a admitir que Valkiria había muerto y las pocas veces que me dirigía la palabra, hablaba de ella como si nos acompañara en el viaje de retorno a casa.

5 comentarios:

  1. Perfecta la descripción de esta escena... lúgubre y triste...
    Besos desde el abismo, hasta la próxima entrega.

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  2. Suele pasar en los primero instantes la no aceptación de nuestros muertos. Estoy seguro que Selil saldrá de esto, aunque con tus giros en la historia nunca se sabe.

    Besos Hermosa.

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  3. El periodo de duelo siempre es el más doloroso incluso más que la propia perdida...
    Me ha gustado este capitulo...
    Saludos.

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  4. "Aprende a morir y aprenderás a vivir. Nadie aprenderá a vivir si no ha aprendido a morir",seguramente ya habréis leido esta cita que dicen salió de un manual sobre el proceso que lleva a nuestro cuerpo a la muerte,habrá que ver si a un vampiro le afecta de la misma forma,os la dejo por aqui creo que le viene bien a este bello pasaje de la historia que nos cuenta susurros y que cada uno saque conclusiones....
    Surros genial como siempre, besos.

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