Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Libro de Marcus - 26.

No habrían transcurrido más de dos o tres minutos cuando se nos unió el mago, que a pesar de ser humano, resultaba siniestro incluso para nosotros. Me agazapé en uno de los oscuros rincones, intentando pasar desapercibido, nunca me gustaron los arcanos, y este no era una excepción. Rolan se dejo caer pesadamente en una de las ajadas jamugas de cuero repujado, el hechicero se acercó a él con paso lento mientras iba recitando algo ininteligible entre dientes. Observé desde mi posición, sin mover un solo musculo de mi cuerpo, los canturreos parecieron cobrar más fuerza y a medida que iba subiendo de tono, el viejo hechicero más se encorvaba. Mire a Rolan, parecía sereno, pero sus manos atenazaban los brazos de la jamuga con tal fuerza que pensé que se harían astillas en cualquier momento.

Rolan se levanto de un salto y callo justo al lado del viejo, el corazón de aquel hombre comenzó a latir a toda velocidad, parecía que se le fuera a salir del pecho, ese sonido me puso alerta, cuando quise darme cuenta estaba rígido y en posición de ataque, fue entonces cuando supe con certeza que lo que aquel viejo nauseabundo recitaba eran conjuros de protección, una sonrisa se dibujo en mi rostro. Me centre en observar a Rolan que parecía estar fuera de sí, - Habla ya, di lo que tengas que decir y márchate no soporto tu presencia. – Pensé que el hechicero se desvanecería en aire presa del pánico, pero no pareció inmutarse. Le oí entre susurros relatar sus visiones de destrucción y muerte en ambos bandos, pero sin duda la peor parte se la llevarían los vampiros, en este momento eran un grupo más reducido y menos preparado.

Rolan abandono la estancia dando un portazo tras de él, era obvio que la información del arcano no le había complacido en absoluto. No estaba seguro de si debía seguirle o seguir agazapado en aquel oscuro rincón, pero la idea de compartir esa pequeña estancia con el hechicero no me agradaba demasiado. Me puse en pie y me dirigí hacia el pasillo evitando el contacto con aquel extraño ser.

El pasillo estaba desierto, estaba dispuesto a volver sobre mis pasos cuando de repente y sin saber de dónde había salido tenia ante mí a la pequeña Varië, un escalofrío recorrió mi espalda, ella lo noto y esbozo una sonrisa burlona, complacida sin duda con mi reacción. Me pidió que la siguiera, seguí sus pasos como un cachorro asustado intentando no mostrar demasiado la ansiedad que me consumía. Ella caminaba despacio, alargando a propósito mi agonía, estoy seguro de que disfrutó todos y cada uno de los segundos que tardamos en llegar ante una de las puertas que flanqueaban los lados del pasillo.

2 comentarios:

  1. Vampiros,lobos,arcanos...buena combinación...esperando nuevo capitulo.
    Saludos

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  2. Esta entrada me ha gustado especialmente :3

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