Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Libro de Marcus - 37.

Me habló de su paladín, como ella misma le nombraba. Aquel día en el que se cruzó casualmente en su vida marcó por completo su destino.

- El joven paladín me increpó para que soltara al drow que yacía semi-inconsciente entre mis brazos, le dejé caer al suelo despacio, miré con descaro al apuesto paladín que se ofrecía voluntariamente a cambiarse por la victima, el ansia me consumía y me cegaba, salté sobre él, que por aquel entonces no tenía muchas posibilidades de resistirse al ataque, clavé los colmillos en su cuello y bebí; su sangre me quemaba las entrañas, no tuve más remedio que soltarle y desaparecer. Desde ese momento mi voluntad, mi mente, en fin todo mi ser pasó a pertenecerle.

Me conmovió comprobar que una lágrima de sangre recorría el rostro de Valkiria, sus facciones perfectas estaban contraídas en un rictus de dolor, provocado por el esfuerzo que hacía por contener el llanto, por un momento sentí envidia de esas lágrimas, en muchas ocasiones de mi larga existencia habría deseado poder llorar. Me acerqué y sequé sus lágrimas, me miró agradecida, esta vez no continuó con su historia, supuse que era demasiado duro para ella, respeté su silencio que se prolongó durante un buen rato, pero finalmente prosiguió con su relato.

- Durante años le protegí desde la sombra, nunca llegó a saber que le rondaba velando por su vida, hasta que el amor fue más fuerte que cualquier otra cosa y Tyrael vino a mí. Llegó al castillo junto con su hermano, me encontró debilitada, agonizante, las fuerzas me habían abandonado por completo, llevaba varios días sin alimentarme. En un acto de amor infinito me ofreció su sangre, me negué pero insistió –se detuvo por un momento, se secó la cara con el dorso de la mano, ni siquiera levantó la mirada del suelo-. Me tomó entre sus brazos, en ese momento me sentí feliz, sabía que no me quedaba mucho y no se me ocurría una manera mejor de morir que en sus brazos. Pero él no estaba dispuesto a dejarme marchar, sacó una pequeña daga y dio un corte en su brazo, acercándolo a mi boca.

Siguió hablando durante un rato, para ese momento su llanto había cesado, pero su mirada seguía siendo triste. Me contó como se sintió obligada a traicionar a Selil, y el inmenso dolor que había sentido al traicionar a su hermana, sabía que eso la conduciría a la muerte y estaba dispuesta a asumir el riesgo, pero Selil la obligó a ocultarse con engaños, la hizo creer que convencería al señor oscuro de que había muerto, y le pidió el medallón que la distinguía como miembro del clan de Artanis para entregarlo como prueba de su muerte. Valkiria se refugió en el Torreón de Ashal, una vez que se hubo dormido él escondió su sarcófago con magia. Al despertar unos meses más tarde, fue cuando se enteró de la suerte que había corrido Selil, de su cautiverio, de las vejaciones y las torturas a las que fue sometida... jamás podría perdonarse. Me confesó que había deseado la muerte todos y cada uno de los días que habían transcurrido desde que despertó. También supo entonces que había sido Tyrael el que arranco de las garras de su enemigo más cruel a su hermana.

2 comentarios:

  1. Cada vez me gusta más esta historia!!!!
    Te propongo un juego si te apetece...no hay obligación...eh?
    Entra en mi blog y sabras de que se trata.
    Yo soy de las que no se enfada cuando alguien no acepta un premio...por lo sea.Okey?
    Besazos.

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  2. Pues interesante... lo describes estupendamente...
    Besos desde el abismo

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