Lestat de Lioncourt "Su sangre corrió por mis venas más dulce que la vida misma, y entonces las palabras de Lestat tuvieron sentido para mí: sólo conocía la paz cuando mataba, y al oír el agonizante latido de su corazón... supe otra vez lo que la paz podía ser."
Anne Rice.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Libro de Marcus - 29.

Escuchaba a Selil mientras me contaba sus aventuras, pero no conseguía apartar de mi mente la visión del Paladín rescatando a la vampiresa, no salía de mi asombro, al fin pudo más la curiosidad, le pedí que me relatara con detalle el suceso. Me pregunté por un momento si estaba rememorando la historia o sencillamente calculando el golpe preciso que daría con su alabarda para seccionarme la cabeza. Me miró y sus labios dibujaron una sonrisa sarcástica, supe que había leído en mi mirada justo lo que estaba pensando, le sonreí y ella miró su alabarda que descansaba apoyada contra el muro. Rompió a reír estrepitosamente no pude por menos que reír con ella.

Cruzó las piernas al mismo tiempo que volvía a concentrar su mirada en mí, - ¿De veras quieres saberlo?- Asentí sin pronunciar palabra. Se irguió, su mirada se torno triste, - Es la historia de una traición, la peor de las traiciones, porque la mano que portaba la daga era de la que yo consideraba mi hermana. – Me di cuenta de que esa herida aun no había cerrado, la mente febril de Selil no dejaría que llegara a cerrarse nunca. Después de relatar con todo lujo de detalles el suceso, se dirigió hacia la puerta con su alabarda al hombro, salió del dormitorio con paso firme. La mire caminar por el corredor hasta que desapareció de mi vista.

Me deje caer sobre la cama fije la mirada en algún punto del techo, no podía creer lo que Selil acababa de contarme. Conocí a Valkiria casi al mismo tiempo que a Selil, desde el principio fueron inseparables, a pesar de que Valkiria era una damphir, hija del primer vástago de Artanis, Sire del clan rival de la Reina de los Condenados. Artanis y Khendra mantenían una rivalidad desde el principio de los tiempos, una rivalidad que nos está encaminando a una confrontación entre clanes, enfrentado incluso a vampiros que durante años has convivido en paz.

Selil entro a formar parte de las criaturas de la noche de la mano de la Reina de los condenados, que vio en ella no solo a su mejor vástago, incluso a su posible sucesora. Khendra llevaba tiempo vigilando al capitán de la guardia de Assen, un hombre pervertido de carácter lascivo, que a pesar de representar a la autoridad, no tenía un ápice de decencia. Él andaba encandilado con los encantos de una bella muchacha que se había trasladado hacia poco tiempo al pueblo, Selil. El destino jugo sus cartas poniendo a Selil en el camino de aquel hombre que la acorralo en el paso de Rashaka, donde la violento dejándola mal herida, incluso mutilada. Khendra aprovecho para abrazarla y recibirla en el seno de su clan, sin imaginar por un momento que con ese abrazo estaba firmando su propia sentencia de muerte.

Durante las primeras décadas volcó su frustración en la práctica de las artes de la guerra, llegando a convertirse en una pasión que la llevo a convertirse en la guerrera más temida del reino. Los avances de Selil no pasaron desapercibidos para Khendra, ante la amenaza en la que se estaba convirtiendo Selil, decidió deshacerse de ella, lo que las llevo a un enfrentamiento a vida o muerte, en el que ninguna de las dos resulto vencedora. Sin embargo, este suceso marco un hito en la vida de Selil, agravando considerablemente sus problemas mentales.Años más tarde, durante los cuales se había convertido en una maestra con la alabarda, ese arma que no se separaba de ella y que incluso tenia nombre, conoció a Camil de Symbelmont, que la inicio en el culto a Akh’nash’vagma conocido como “El señor Oscuro” llegando a convertirse junto con Camil en su hija predilecta.



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